Por lo menos diez policías y dos civiles murieron, y otras treinta personas resultaron heridas este lunes en dos atentados suicidas, uno perpetrado en el sur y otro en el oeste de Afganistán, informó a Efe una fuente oficial.
El ataque más grave tuvo lugar en la capital de la meridional provincia de Helmand, Lashkar Gah, cuando un suicida enfundado en un uniforme policial se hizo estallar en la comisaría central de la ciudad, según un portavoz policial, Raouf Ahmadi.
El atentado acabó con la vida de nueve policías y dos civiles, e hirió a otras 28 personas, según la fuente.
Las agentes afectados por la explosión formaban parte de una unidad responsable de la lucha contra el narcotráfico e iban a participar en una operación de erradicación del cultivo de adormidera, clave en la producción de opio.
Afganistán produce un 92 por ciento del cultivo mundial de opio, que según los expertos sirve para financiar las operaciones armadas de los insurgentes talibanes en su lucha contra las tropas internacionales y el Gobierno afgano.