Dolor lleno de impotencia, lleno de un indescriptible sentimiento de angustia y de no poder hacer nada, cuando la naturaleza sin escoger víctima descarga sus designios sobre un par de viditas apenas iniciando su trasegar por esta vida y las lleva al cielo en traje de Angelitos. Andrea de 10 y Valentina de 5 añitos.
Hemos visto varias veces, repetida por los medios, la narración de esta historia en la voz entrecortada por el llanto de Jennifer, la hermanita de las dos niñas desaparecidas: "Pensé que era un sueño? y no". Es la frase que conmueve y que nos llega hasta el fondo pero que nos deja en la realidad. ¿Cuántas veces y de qué manera pasarán por esa mente niña e inocente las escenas de tan doloroso episodio? Toda su vida deseará que de verdad hubiese sido sueño. Nos imaginamos el sitio del desastre, y nos ideamos la escena de dolor.
Nada reparará a su familia la pérdida de las dos niñas, pero el dolor que se siente en este hogar de San Francisco y Cocorná es, y debe ser, el dolor de toda Antioquia.
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