El número de muertes causadas supuestamente por la gripe porcina en México aumentó este lunes a 149, el mismo día en que las autoridades admitieron que existen casos sospechosos en los 32 estados mexicanos, lo que ha causado la alarma en todo el país.
En una rueda de prensa, el ministro de Salud, José Ángel Córdova, actualizó la cifra de muertos, que apenas catorce horas antes era de 103, aunque aclaró que de ellos solamente 20 han sido confirmados con exámenes virológicos.
Desde el inicio de la epidemia se han realizado 2.373 estudios de laboratorio, en los cuales se han detectado 172 casos del virus A/N1H1.
En total, 1.995 personas han sido ingresadas, 776 permanecen hospitalizadas y 1.070 han sido dadas de alta, es decir, un 53,3 por ciento.
El índice de mortalidad se acerca al 7 por ciento.
El estado de emergencia estalló el pasado jueves cuando las autoridades anunciaron la suspensión de clases en la capital mexicana y el vecino Estado de México.
Hasta hoy se creía que el primer caso se había registrado el pasado 13 de abril en el estado sureño de Oaxaca, pero este lunes Córdova admitió que un niño enfermó el 2 de abril en Veracruz, en el Golfo de México, aunque al parecer se salvó.
Según Córdova, ha habido muertes sospechosas en diez estados, pero hay casos probables en todo el territorio nacional.
"Aún cuando -insistimos- los casos no están confirmados, el Seguro Social tiene casos sospechosos en todo el país", dijo.
El Ejecutivo sostiene, no obstante, que no se ha producido "un brote especial en las últimas horas en algún sitio en particular".
Consultado sobre la duración de la epidemia, Córdova apuntó: "Es un virus diferente, entonces es difícil. ¿Cómo vamos a poder saber?".
"Hasta que no tengamos una reducción consistente", con un descenso durante varios días o una semana, "no podremos decir que estamos ya ante la desaparición de un problema", agregó.
Jornada atípica
El ministro anunció la suspensión de clases en todo el país, una medida que hasta ahora solamente afectaba a la capital mexicana, al Estado de México y a San Luis Potosí, estado del centro-norte mexicano.
Además, admitió que el Gobierno tiene "contemplado paralizar las actividades" laborales en caso de que sea necesario, aunque "evidentemente hay que sopesar siempre el costo-beneficio".
Ciudad de México presentó este lunes un aspecto inédito, muy distinto al de cualquier lunes del año, porque muchos trabajadores no acudieron a sus puestos de trabajo y muchos establecimientos comerciales permanecieron cerrados.
También por las mascarillas azules que portaron sobre sus rostros la mayoría de los ciudadanos, lo que generó en el imaginario colectivo la idea de encontrarse dentro de una película con tintes apocalípticos.
A todo esto contribuyó un sismo de 5,7 grados de la escala de Richter que provocó pánico en casas y edificios.
Córdova, al que sorprendió el temblor en plena rueda de prensa, reiteró la recomendación de usar tapabocas, aunque admitió que estos "no eliminan al 100 por ciento" el riesgo de contagio.
Además explicó que se están controlando las visitas a las cárceles para evitar la infección entre los internos y aconsejó a las embarazadas, uno de los grupos vulnerables, reforzar las medidas preventivas.