Si Medellín quiere preciarse realmente de ser una ciudad moderna, una urbe inserta en lo mejor de la civilidad mundial, tendrá que trabajar larga y profundamente en conseguir no solo la disminución de los homicidios propios de su violencia urbana sino de aquellos que tienen origen en el odio a otros por razones de género, por razones culturales o incluso por razones étnicas.
Son preocupantes, por ejemplo, las cifras de asesinatos de mujeres: 62 entre el 1 de enero y el 9 de octubre de 2013. De ellos, según la Secretaría de la Mujer de la ciudad, el 57% corresponde a "feminicidios". Es decir, sus móviles se centran en aprovecharse o sentir odio por el sexo de las víctimas.
En 2012 mataron a 14 mujeres en la comuna 10 (Centro) y en 2013 la cifra más elevada se registra en la comuna 13 (San Javier): van 12. Lo peor es que entre las víctimas se cuentan niñas y adolescentes.
Hay quienes sostienen que las mujeres se están involucrando cada vez más con los actores del conflicto urbano (bandas y combos) y que esa es la razón del aumento de las cifras de sus muertes violentas.
Pero hay que ahondar en lo que esta sociedad tiene de machista, de intolerante, de carente de educación y desigual, para entender lo mucho que nos falta para alcanzar aquella modernidad social y cultural de la que hablamos.
Invitamos a las mujeres, y hombres, a denunciar esta violencia, a prevenirla, siguiendo la ruta de atención municipal establecida para combatirla.
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