"Mi hijo vive enfermo", "No sé que hacer cuando mi bebé se pone mal", "Por qué los niños se indisponen tanto", " A quién acudo", " Si mi hijo se enferma en la noche, ¿qué hago? Esas son las preguntas más frecuentes que los padres de familia le hacen a los médicos cada vez que sus hijos se enferman.
Y no es para menos. Vivimos en una época llena de fenómenos que se presentan como consecuencia de la polución, los cambios climáticos y hasta el agitado ritmo de vida que deben llevar los padres de hoy.
Los niños son las víctimas. Pero en realidad lo máximo que usted puede hacer es cuidarlos y estar pendiente de sus cambios para acudir con rapidez al especialista.
¿Qué les pasa?
"Se tiene establecido que el niño durante el primer año debe enfermarse poco, especialmente si es alimentado del seno materno, no tiene hermanos y no asiste al jardín. Además de ello si cuenta con unos padres con buen sentido común sobre los cuidados del niño y la responsabilidad de ser padres", comenta Jorge Augusto Mejía Cañas, médico pediatra de la Clínica Medellín.
Luego del primer año de vida, el niño por su desarrollo y estando en la etapa oral "todo a la boca" para conocer, tiene más interés en el medio externo y más habilidades motrices que lo llevan a interactuar con su medio de una manera más asidua. Por eso es posible que adquiera entre cuatro y ocho enfermedades al año. La mayor parte de ellas viralesrespiratorias y gastrointestinales.
"Esto puede volverse aun hasta de 12 enfermedades al año si está en el jardín o si tiene hermanos mayores", apunta Jorge Mejía.
La preocupación respecto a la "enfermedad recurrente" en especial en este tiempo, que por cierto es más frecuente, es si corresponde o no a una merma de defensas o lo que los médicos llaman un defecto inmunológico verdadero.
Las estadísticas muestran que un 90 por ciento de los niños que presentan infecciones recurrentes del mismo o diferente órgano, no tienen un verdadero defecto de su inmunidad, y solo un 10 por ciento lo tiene y corresponde en su mayoría a un déficit de la inmunidad humoral o baja de las gama globulinas o "defensas" o a un déficit de la inmunidad celular u otros.
"Aunque del 90 por ciento de los pacientes que no tiene déficit de inmunidad, un alto porcentaje de ellos son niños normales con un crecimiento y desarrollo normal y en periodos fuera de la enfermedad se ven sanos, nunca se logra saber la causa primaria real de porque se enferman tanto. La mayoría lo hace por afecciones secundarias que afectan sus sistemas orgánicos y los hacen más vulnerables a las enfermedades", comenta Jorge Mejía.
Recomendaciones
La mayoría de las veces es inevitable que su hijo se enferme, pero siempre es importante y necesario que usted siga las siguientes instrucciones para hacer de la enfermedad una situación mucho más llevadera.
1. En los niños con enfermedades crónicas es necesario el manejo y control de las mismas y en chequeos regulares al pediatra para su valoración y seguimiento.
2. Los padres deben obrar con sentido común en la crianza del niño y tratar de preguntar o documentarse en caso de tener dudas al respecto.
3. Entender que la nutrición adecuada del niño es necesaria y no desvirtuar el uso de leche materna como una de las principales acciones para lograr el bienestar y adecuado desarrollo del niño.
4. Mejorar el entorno del pequeño en todos sus aspectos y vigilar que el jardín en el que estudia el niño cumpla con las normas adecuadas de cuidados e higiene.
5. Entender y respetar la enfermedad y convalecencia del niño, cuidándolo y brindándole todo para su pronta recuperación, no someterlo a estrés innecesario de seguir asistiendo al jardín.
6. Mantener el esquema de vacunación completo y en el tiempo adecuado. "Es muy triste ver cuando un niño se enferma por falta de una vacuna y que todo pudo haberse prevenido con su aplicación", dice Jorge Mejía.
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