Para realizar tan buena campaña que lo llevó al subtítulo sin tener una gran nómina, el Medellín se apoyó en algunos pilares que conformaron una columna vertebral que terminó siendo determinante para soportar la excelente campaña.
La primera pieza clave fue la seguridad del arquero Leandro Castellanos. Llegó sin muchos pergaminos, aunque sí con experiencia porque había sido campeón con Cúcuta. Hizo olvidar a Bréiner Castillo y Aldo Bobadilla, exitosos con el conjunto escarlata.
Seguro por arriba, arriesgado como líbero y lleno de ambición y voluntad, porque vino a hacer historia con el club. Prueba de ello es que recibió 22 goles en los 25 encuentros que tapó.
En la defensa, Hernán Darío Gómez le dio continuidad a un hombre como Diego Herner (central) y Daniel Bocanegra (lateral derecho). El otro central fue en un principio Johnnier González, pero terminó Jéfferson Mena, quien hizo una buena sociedad y anda feliz, "porque demostré que sí le puedo dar una mano al equipo". Por la derecha se consolidó Jorge Arias.
En el medio campo estuvo gran parte del éxito por la agresividad y experiencia de John Viáfara y adelante el argentino Germán Ezequiel Cano empezó con timidez, pero terminó siendo indispensable, a tal punto de que terminó goleador del torneo.
Por eso hay que decir que con muy poco, Medellín hizo demasiado.
Pico y Placa Medellín
viernes
3 y 4
3 y 4