Hoy se ve en diversos medios, una tendencia a inducir a las mujeres a simplificar sus cólicos menstruales y a usar algunos analgésicos antiespasmódicos o antiinflamatorios, esto deja tal vez la errónea y peligrosa sensación que al pasar el dolor con el medicamento el problema queda resuelto, y que aunque esto sea repetitivo no hay nada más que hacer, ni sospechar de algún problema oculto. Pues bien, esto en realidad ni es normal ni debe volverse repetitivo.
Si hay dichos problemas subyacentes enmascarados, a veces la no búsqueda de estos permite que la enfermedad tome ventaja y avance a límites insospechados.
La endometriosis es una de ellas, y una de las involucradas con los molestos cólicos.
Es una enfermedad que afecta a cualquier mujer en edad fértil y llega a perjudicar de manera a veces descomunal la vida sexual, familiar, laboral y reproductiva de ésta.
Se presenta con diversos síntomas, los principales son: dolor durante o después de la relación sexual, dolor pélvico ocasional o permanente, periodos menstruales con sangrados abundantes, fatiga crónica, dolor al defecar, y el típico cólico menstrual.
Se caracteriza por el crecimiento anómalo del tejido endometrial, es decir el endometrio, la capa interna del útero, en forma de implantes satélites en áreas en las que no está llamado a estar, esto genera una respuesta inflamatoria crónica, y que por su crecimiento progresivo lesiona las zonas vecinas.
A veces cuando invade los ovarios, genera quistes, conocidos como "quistes de chocolate" por su color café oscuro.
En casos más avanzados puede invadir la vejiga, toda el área alrededor del útero o incluso el intestino y formar adherencias que desordenan de forma considerable toda la anatomía pélvica.
Alrededor de un 30 ó 40 por ciento de las mujeres con endometriosis tienen serios problemas de fertilidad, lo que hace que ésta sea una de las principales causas de infertilidad en ellas.
Algunas veces se descubre la enfermedad cuando se ve la dificultad para quedar en embarazo. El diagnóstico se basa en el interrogatorio, el examen físico, y la realización de una ecografía, pero el método definitivo de mayor certeza, es la laparoscopia.
Es un procedimiento quirúrgico con anestesia general, casi siempre ambulatorio, permite la visión de la cavidad pélvica-abdominal con la ayuda de un tubo de fibra óptica que se inserta a través de una pequeña incisión en el ombligo, transmite la luz para iluminar la cavidad, mientras que se observan las imágenes del interior con una cámara conectada a la misma fibra.
Este método permite intervenciones quirúrgicas, por lo que se considera un sistema de cirugía de invasión mínima cuyo objeto es curar o corregir enfermedades, entre ellas todo tipo de endometriosis.
Algunas ventajas de la cirugía laparoscópica respecto a la cirugía abierta tradicional son: menor tamaño de la incisión, menos dolor postoperatorio, una mejor visualización de toda las lesiones por el uso de un potente lente de aumento y en líneas generales, una recuperación más rápida de la paciente y menor estancia hospitalaria.
Por la laparoscopia se hace una especie de "limpieza" de las lesiones de endometriosis lo que se traduce en una mejoría significativa del dolor.
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