La curiosidad puede traicionar un buen final de una película. Justo cuando se sabe que, digamos, el mayordomo es el asesino, Johnatan Pérez, acomodador de cine en Procinal Mayorca, debe entrar a la sala.
Por más que evite ver la gran pantalla, algunos de los filmes que espera con ansias se malogran. Pero él tiene reservado una especie de "contra" para su curiosidad fílmica: en su trabajo le permiten ver todas las películas en cartelera, gratis.
Así, mientras el resto de mortales no quiere saber ni un ápice de su actividad laboral cuando descansan, Johnattan, en sus días libres, acompañado de familiares o amigos, asiste a uno de los estrenos.
Es más. Es una recomendación de la gerencia para ayudar a quienes llegan hasta la puerta de la sala con una única claridad: el plan de ver cine y comer crispetas, y solo atinan a preguntar a quien los recibe: "¿me recomiendas cuál película veo?".
Un poco de estrés
Ellos, los acomodadores, parecen estar tras bambalinas del verdadero lugar donde ocurre la acción; sin embargo, en la puerta de los teatros también se estresan, pues tienen que lidiar con espectadores ansiosos que quieren saber si lo que eligen cumple con la dosis de adrenalina que promete; o ¡quién creyera!, que le cuenten el final de la película.
Algunas veces, tienen que enfrentar a quienes poco respetan las reglas del lugar y quieren entrar a comer pollo como si estuvieran en la sala de su casa; y no faltan los que, además, les quieren medir el nivel de conocimiento de su trabajo y les preguntan con gran minucia las fechas de estreno de títulos que aún no figuran ni en los periódicos.
Pero en eso ellos son como cuchillas más que afiladas, porque en sus manos tienen la programación de las películas que estarán en la cartelera los próximos dos años. Incluso, están atentos de las estrellas, la movida de los directores y hasta de lo que se comenta en el mundillo cinematográfico...
Por ello, aprenden sobre secuencias, planos y movimientos, claro eso sí, si ellos quieren, como aprovecha Johnatan, quien estudia Producción de Televisión, y su mayor divertimento consiste en pillarse las escenas que tienen algún error, lo que descubre gracias a ver tantas veces las escenas de las películas.
Eso sí, no con todas. Porque aunque hasta los llamados "huesos" se las ve, no todas clasifican para estudiarlas con tanta atención ni mucho menos con la misma pasión.
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