Abusando de los superpoderes que tiene gracias a la Asamblea Nacional de bolsillo que maneja, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, acaba de dar un paso más peligroso que todos los que ha dado juntos.
Ordenó traer todos los dineros que hay en cuentas del exterior, porque dice que "están en riesgo de perderse por la irresponsabilidad de los gringos y los europeos".
No se sabe a cuánto ascienden esos recursos, pero sin duda son muchos miles de millones de dólares, que Chávez quiere convertir en barras de oro para salvaguardar su revolución socialista del siglo XXI.
El temor, no pocas veces comprobado, es que Chávez utilice semejante máquina de dinero para asegurarse la reelección en 2012 y seguir manejando las riquezas de Venezuela como una caja menor. El problema es que nadie lo detiene en esa locura en que anda.
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