Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

CAZADORES DE EXABRUPTOS

  • CAZADORES DE EXABRUPTOS
24 de octubre de 2012
bookmark

Se sienten cómodos en el anonimato. La vanidad no es su fuerte. Practican la discreción. Tienen el bajo perfil por cárcel.

El corrector logra que quienes garrapateamos cuartillas, posemos de duchos en el manejo del español. Nos salvan de que escribamos baca con b de burro; o que confundamos cualquier verbo con un vagón del metro. Nos enseñan a utilizar bien el esquivo punto y coma.

En reciente columna, el Defensor del Lector, Víctor León Zuluaga , recordó que el 28 de octubre la logia de los correctores celebra su fiesta. Ese día nació su patrono, el "coloso de Ro…tterdam", como bautizó Fernando Arrabal a Erasmo de Rotterdam . (Aquí habría una errata: los días 26 y 27 de octubre reclaman la paternidad del nacimiento de Fray Erasmo ).

Los correctores que ejercen el apostolado de desaparecer erratas, no salen a la calle sin haberle prendido una velita a su gurú holandés. Y cuando les llegan ladrillos como esta columna, afilan el bisturí gramatical para extirpar equivocaciones como si fueran próstatas averiadas.

En El Colombiano nos corrigen Uriel Hidalgo Giraldo y Luis Alberto Rivera García. Ejercen una especie de medicina gramatical preventiva. Miran con lupa columnas y editoriales. Antes tenían que leer hasta los clasificados.

Hidalgo Giraldo estudió literatura y luego se especializó en periodismo investigativo en la Universidad de Antioquia.

Rivera arrancó como vigilante del periódico y terminó como guachimán del idioma.

No aprendió su oficio en una mojada acalorado. Mientras evitaba que los ladrones se llevaran la rotativa, terminó bachillerato. Luego se licenció en educación. Ambos velan por el respeto al español, herramienta con la que muchos nos ganamos los garbanzos.

Cuando nos equivocamos decimos muy orondos: "Eso debió haberlo visto el corrector. Para eso le pagan". Cuando nos enmiendan correctamente la plana, nos callamos la jeta. Son las arbitrarias reglas de juego.

En muchas ciudades del mundo correctores o ciudadanos de la llanura salen a la calle el 28 de octubre a cazar gazapos. Y los señalan ruidosamente.

Aporto un error a la celebración: en la contracarátula del libro "No hay causa perdida", del expresidente Uribe, se habla de "status quo". Lo correcto es "statu quo".

Por más que me persigan los vendedores de libros piratas (vale veinticinco mil, se lo dejo en veinte, dejémoslo en quince, llévelo por diez, ¿en cuánto le sirve, don?) mientras no corrijan el yerro, no compro el libro. El producido legalmente, claro.

A falta de más correctores, los lectores pescan perlas idiomáticas. Víctor León está dando la batalla para que en el periódico se publiquen las metidas de pata en una especie de muro de la infamia. Lo apoyo, siempre y cuando no empiecen con mis barrabasadas.

Felicitaciones y gracias a los que nos prestan sus luces. Deberíamos invitarlos a un trago por exabrupto cuadrado. Aunque mejor no: el guayabo sería monumental.

Para seguir leyendo

Te puede interesar

Las más leídas

Te recomendamos

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD