Hace poco leí dos textos que me llamaron profundamente la atención. Se trata de dos cartas que reflejan el estado de las Farc y el Eln. La primera de ellas, con palabras dirigidas a Alfonso Cano -máximo comandante del grupo guerrillero-, fue escrita por el historiador Medófilo Medina, profesor de la Universidad Nacional. Medina cita al almirante Édgar Cely, Comandante de las Fuerzas Armadas, quien en una entrevista radial advirtió que así como las Farc están cambiando de táctica, el Ejército se está adecuando a ésta.
La carta de Medina, quien fue cercano a Alfonso Cano en la Juventud Comunista (Juco), reseña las múltiples posiciones que han asumido históricamente tanto la guerrilla como el Estado; y rememora las declaraciones de Cano , ambiguas y poco esperanzadoras, para el periódico español Público.es. En esas declaraciones, Cano dijo que en ocasiones es el Ejército el que actúa, que en otras les corresponde a ellos. Y no es para menos, pues no es gratuita la andanada de ataques a seis municipios, los retenes y extorsiones, y el aumento del secuestro en un 38 por ciento.
Todos esos sucesos se enmarcan en algo que Cano nombró "trágica ciclotimia". Es decir, esa tuerca que perpetúa permanentemente nuestro conflicto y que ahora parece estar en manos de las Farc. Después de leer las palabras de Medina y de constatar el recrudecimiento del conflicto, me pregunto si los colombianos tenemos que aceptar que sea así.
En la carta, el historiador le señala a Cano todas las oportunidades que las Farc han dejado escapar para constituirse en una alternativa política. Expone la ingenuidad de Belisario y el fracaso de Pastrana en el Caguán, quien no supo detectar que después de que las Farc se fortalecieran con las tomas a importantes bases militares, no tendrían voluntad de paz. Como dijo López Michelsen, "con una guerrilla fuerte y un Estado débil no se puede negociar".
Una pregunta le hace el profesor Medina a Cano : ¿cuáles son las conquistas sociales, duraderas, que han logrado las Farc en sus 47 años de lucha armada? El analista dice que el grupo guerrillero no tiene bases sociopolíticas para constituir un movimiento político de masas. Y es así, mucho menos ahora.
La otra carta que leí fue la de Francisco Galán, exjefe guerrillero del Eln. Galán le escribió a quienes fueron sus compañeros en el Comando Central del Eln. En ella señala, de una manera contundente, que no propongan ningún proceso de paz si no están preparados para abandonar la guerra. Con la experiencia que tuvo en la guerra, y ahora desde la perspectiva de la libertad, les advierte que no esperen un mejor gobierno porque la guerra y la paz se hacen entre enemigos.
En su carta, Galán también lanza dardos cargados de clarividencia. Dice, por ejemplo, que "la resistencia es un disfraz de la derrota, es mejor asumir con dignidad cómo finalizar bien el conflicto". También les reconoce que han sido hombres de mucha iniciativa y audacia política, exhortándolos para que no sepulten esas fortalezas con la guerra. Y es que tras ver las fotos de sus excompañeros, publicadas recientemente en los medios, en Galán parece haberse suscitado una preocupación, revelada en una de sus frases: "las fotos me conmovieron, los vi viejos, ausentes y muy distantes de esta patria". Esa visión aplica no solo para ellos, también para Cano , también para el Eln, también para las Farc.
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