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Caracoles para cultivar, comer
y exportar

09 de septiembre de 2008
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El cuento del caracol no es sólo baba. El animal es un manjar muy apetecido en Europa y en Colombia ya están tras su pista.

Carlos Humberto Sinning, quien come caracol y también lo cultiva, sostuvo que su carne es muy sana, tiene un alto valor nutricional y sabe delicioso.

La Universidad de Antioquia, la Universidad CES, el Sena y el Comité Hilicicola de Antioquia, son algunas de las entidades comprometidas con establecer los mejores procedimientos para la heliciultura, o cultivo de caracol.

El CES, por ejemplo, tiene un cultivo en Copacabana donde ensaya condiciones ambientales para estandarizar técnicas.

El coordinador de investigaciones de la facultad de medicina veterinaria y zootecnia de la institución, Gregory Mejía Sandoval, contó que se interesaron en el tema porque la inmensa demanda desde el Viejo Continente lo postulan como un negocio promisorio con alto contenido social.

Parte del camino ya lo han recorrido empíricos como Eduardo Martínez González, presidente del Comité Helicícola de Antioquia.

Lleva al menos cinco años buscando las estrategias más convenientes para la producción de caracoles y explicó que existen tres técnicas: Cerrada - cerrada, cerrada y abierta.

La elección depende mucho de las variables ambientales y del presupuesto, pero Gregory Mejía opinó que, mientras se consiguen los estándares, el más convenientes el tipo cerrado - cerrado porque así se pueden controlar las variables del clima.

Eduardo Martínez tiene uno de esos en el municipio La Estrella donde espera que 100 mil caracoles le den una producción de 2 toneladas en cuatro meses.

El lugar es un espacio de 70 metros cuadrados con unas repisas donde se ubican 71 cajones en los que se distribuye el lote.

Cada cajón mide un metro de largo, 60 centímetros ancho y 40 de alto. Está dividido por una especia de cortina de plástico con el fin de que los animales no se arrumen en un solo sitio.

Una vez al día los caracoles son alimentados con concentrado y carbonato de calcio. Además, dos trabajadores se encargan de mantener dos condiciones indispensables: higiene y humedad.

Martínez aprendió que cuando no se hace aseo constante aparecen infecciones que generan la mortalidad.

La relevancia del clima radica en que los ambientes deben tener una temperatura entre 20 y 23 grados centígrados. Por eso en el cultivo hay un sistema de nebuliza el agua.

El sistema cerrado - cerrado es ideal también para evitar corrientes de aire que generan sequedad.

Otro aspecto importante mencionó Carlos Humberto Sinning, es que se necesitan ambientes tranquilos, alejados de los ruidos. Incluso, una buena idea es que quienes los alimentan se vistan de blanco pues disminuye la posibilidad de que el animal se sienta cerca de un depredador.

Cerrado y abierto
El cultivo que tiene Carlos Humberto Sinning en Guarne es el tipo cerrado. Lo forman cajones de madera sobre el piso que simulan algunas condicione silvestres.

Lo que lo hace cerrado es que está dentro un invernadero. Allí se siembran, entre otras especies, trébol blanco, plantas aromáticas y arbustos que crean un tipo de sotobosque.

En ese ambiente, dijo Sinning, suele habitar el caracol y además le proporciona el 40 por ciento de la alimentación, el resto es una mezcla de concentrado para levante de marranos y carbonato de calcio.

El tipo de cultivo abierto es el menos utilizado en la región ya que se complica el control de las condiciones ambientales. En este caso también se ubican en cajones pero sin protección frente al viento y al exceso de humedad o sequedad.

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