Por lo menos 42 personas, incluyendo a niños, murieron este domingo cuando helicópteros del Ejército sirio dejaron caer "bombas barril" improvisadas en la provincia de Alepo, en el norte del país, dijo un grupo de monitorización del conflicto.
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña, afirmó que distintas incursiones aéreas golpearon varios distritos en Alepo, pero que la mayor cifra de víctimas se registró en Hanano, al este de la ciudad. Entre los fallecidos se contaban al menos seis niños.
"Atacaron a una caravana de automóviles en una carretera en Hanano, muchos autos fueron destruidos. Había civiles ahí", sostuvo Rami Abdelrahman, del observatorio.
Human Rights Watch afirmó en un reporte durante el fin de semana que ataques con bombas barril han acabado con la vida de decenas de civiles en Alepo el último mes.
La agrupación describió los ataques como ilegales y dijo que han afectado a áreas residenciales y comerciales.
"La Fuerza Aérea siria es criminalmente incompetente, no le importa si mata a decenas de civiles o ataca deliberadamente áreas civiles", afirmó en el informe el investigador de emergencias de Human Rights Watch Ole Solvang.
Las bombas barril son cilindros llenos de explosivos o barriles petroleros que a menudo se dejan caer desde la parte trasera de los helicópteros sin que haya un mayor intento por alcanzar a un blanco específico.
Esas armas son capaces de provocar muchas víctimas y daños significativos.
Las fuerzas del presidente Bashar al-Assad, que luchan contra rebeldes en un conflicto que se ha extendido por dos años y medio y que ha acabado con la vida de más de 100.000 personas, a menudo despliegan poder aéreo y artillería contra distritos bajo control rebelde en todo el país.
El Ejército había sido incapaz de recapturar partes del este y del centro de Alepo, que los rebeldes tomaron en el verano boreal del 2012, pero en las últimas semanas han expulsado a combatientes desde poblados al sudeste de la ciudad.