Hace poco vimos a las autoridades de Cartagena recogiendo los bafles y equipos de sonido de los buses, para proteger a los pasajeros de los altos volúmenes a que son sometidos por sus conductores.
La cultura antioqueña es muy diferente a la costeña, por supuesto, pero no estamos muy lejos de tener que aplicar esa medida en la ciudad. Los pasajeros de los vehículos de servicio público -buses y taxis- se deben aguantar la música que el conductor elija y, sobre todo, el sonido que él defina. ¿Quién lo protege? ¿Podrá hacer algo el gobierno municipal? De pronto, tendremos que recoger los bafles.
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