Viajar en avión, cruzar el océano y colgarse en una de las paredes del otro lado del mundo. Dejar que ellos, en su idioma, observen.
El antes de la exposición empezó cuando Sarojini Lewis, una joven curadora holandesa, estuvo de paso por Colombia, pensando en un proyecto.
Luego se encontró con Óscar Roldán, el curador, y entre los dos definieron la temática, dice él, "un poco dirigida hacia entender los procesos del arte latinoamericano", las historias que cuentan, la sociedad que se narra y se define a través de él. Llegaron al concepto de memoria y a un título (tal vez al título llegaron después): Rephrasing memory o Reformular la memoria.
Presentaron el proyecto a dos becas en Holanda. Era difícil, porque las ayudas en Europa se han recortado, pero las necesitaban juntas para poder montar la muestra. Armaron el proyecto y se presentaron. "Y tuvimos la maravillosa suerte de ganar, en medio de centenares de propuestas".
Lo demás va encaminado a la exposición que desde el miércoles se puede ver en el Centro de fotografía de Amsterdam y que reúne la obra de 30 artistas jóvenes: nueve argentinos, cuatro holandeses, un peruano y 16 colombianos.
"La narración en el arte actual acude a formatos igualmente contemporáneos —escribió Roldán—. El dibujo, la fotografía, las acciones performáticas, los collages y el video son medios privilegiados para contar nuevas historias".
La muestra la pensaron ligera, transportable. La intención es que después viaje a Argentina y a Colombia. También, la idearon como un contenedor de esas historias personales de esos artistas que cuestionan.
"Esta experiencia ha sido enriquecedora. Me siento afortunado de exponer junto a artistas que admiro. La inauguración fue todo un éxito. Las salas estuvieron llenas y varias personas viajaron desde ciudades como Utrecht, Rotterdam, Barcelona y Gante", cuenta Andrés Monzón.
De él hay expuestas dos obras, entre ellas la única escultura: un objeto cerámico colombiano forrado en una camisa que compró allá. "El resultado es una escultura abstracta de forma colombiana y superficie holandesa".
Los curadores seleccionaron artistas por sus estéticas y poéticas. Algunas obras, como la de Carlos Montoya, un dibujo que tiene que ver con sus recuerdos de infancia, fueron hechas para la muestra. Otras, como la de Marta Ramírez, un video que se llama Baladro y que hace a partir de pruebas de supervivencia, ya estaban hechas.
El viaje los hace sonreír. "La idea a la larga es eso —precisa Carlos—, hacer la obra para que la mayor cantidad de gente posible la aprecie".
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