Antioquia es una región rica y diversa. Territorio privilegiado que posee todos los climas y pisos térmicos, desde los páramos hasta las llanuras y valles, rica en recursos naturales y una ubicación estratégica sobre el mar Caribe y cercana al océano Pacífico.
Su quebrada geografía, cruzada por los Andes, con dos cordilleras, antes que obstáculo fue reto para sus habitantes que enclavaron sus pueblos entre las montañas, lo que les confiere una peculiar fisonomía.
El aire de sus montañas permea todo lo antioqueño. Y esa es la imagen que queda tras recorrer los dos tomos de Antioquia vibra, una obra singular que con ocasión de los 200 años de la Independencia de Antioquia, presenta a los antioqueños y al país, la Fundación Julio C. Hernández, por especial empeño de su presidente, el doctor Jorge Hernández Restrepo. Un retrato vivo, actualizado y fiel de esa riqueza geográfica, económica, cultural y humana de nuestro departamento.
Esta publicación es el abrebocas a la fiesta de Antioquia para celebrar, el 11 de agosto, los 200 años de Independencia. Es la primera obra de esta magnitud que se entrega con ocasión de tan importante efemérides.
Tres destacadas periodistas y un fotógrafo, que durante muchos años trabajaron en esta casa editorial, Catalina Villa, Ofelia Luz de Villa, María Eugenia Villa y Humberto Arango (Jaimar), recorrieron los 125 municipios de Antioquia para presentar un testimonio, de primera mano, de esa Antioquia grande que se construye cada día en sus poblaciones, a algunas de las cuales el modernismo ha tardado en llegar.
Es el retrato de la lucha del hombre por la vida y para convertir esta región en una de las más prósperas del país, aunque no exenta de los problemas que agobian a los colombianos.
Un recorrido por las páginas de este libro permite apreciar a Antioquia en todo el rico abanico económico, social y cultural de sus municipios, con textos y fotografías que ahondan en sus principales características y atractivos y que, sin duda, será una obra de obligada consulta para quien quiera conocer su historia, desde las ancestrales tradiciones del pueblo antioqueño, hasta su transformación con el paso del tiempo.
Una guía que antoja al lector e ilustra a todos los colombianos sobre nuestros atractivos ecoturísticos, la gastronomía, las leyendas que se tejen en cada pueblo y el modus vivendi de sus comunidades, donde también se observan vestigios de bienes y servicios del pasado, como el Ferrocarril de Antioquia, del cual solo quedan, desafortunadamente, el recuerdo de viejas estaciones y tramos de rieles que hoy adquieren nuevos usos ante el olvido de las locomotoras.
Aquí están, como testigos también, templos e iglesias, en torno a los cuales crecieron los municipios y que hoy siguen convocando el fervor popular, de la mano del beato Marianito y la Santa Laura, y que con sus plazas centrales bellamente arborizadas, son punto de encuentro de la comunidad.
Esta publicación es un claro referente de nuestro progreso aún en construcción, pues con visión de futuro todavía tenemos el reto de sacar adelante las Autopistas de la Prosperidad, para conectar la economía de todo el país con el mundo; el puerto de Urabá que nos llevará a nuevos mercados y la Hidroeléctrica de Ituango, culmen del aprovechamiento de nuestro recurso hídrico para dotar de más energía a Colombia y al continente.
Antioquia vibra es un trabajo juicioso de reconocimiento de nuestro territorio, con una visión integral que pasa del "querer hacer", al "hacer" de verdad. Esfuerzos como este son la muestra clara del amor por las cosas bien hechas.
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