Al diablo los lugares comunes. Calamaro se apega a la definición literal de bohemia pero contradice las ideas preconcebidas. No parecería la gira de un bohemio, tal y como muchos lo imaginan. No hay melancolías, ni luces tenues, ni voces apagadas, ni una triste guitarra acompañando la noche.
El Calamaro Bohemio está lleno de estridencias, es eruptivo, grita, se contorsiona, se entrega: El jueves pasado llegó a Medellín un Andrés con los acentos más deseados por su corte de fieles. Llegó como es, pero dispuesto a darlo todo sobre el escenario.
La presentación, que tuvo lugar en el Coliseo de la UPB, no contó con lleno total pero la mayoría de los espectadores se conectó con el artista y salió satisfecho. El espectáculo duró dos horas, de 9:00 a 11:00 de la noche.
Andrés no estuvo particularmente elocuente con las palabras. Habló con las canciones y con las imágenes que se proyectaban atrás del escenario. Se destacó la calidad de sus músicos a quienes presentó con orgullo: "Baltazar Comotto, está en la guitarra; en el bajo y coro va Mariano Domínguez; la fuerza en piernas y pulmones de la batería son de Sergio Verdinelly -qué bueno eres, Sergio-; sobreviviente de las anteriores apariciones nuestras en Medellín, todavía comentadas, este es Julián Kanevsky, guitarrista; el teclado es de Germán Weidemer".
Aplausos para todos. Tocaron muy bien, aunque algunos críticos sienten que el fervor de los acordes no trajo cercanía con el público. Tal vez porque la estrella era otro.
Este espectáculo vino de menos a más. Estuvo precedido por un cuestionable concierto hace dos años del que muchos fanáticos todavía no se recuperan. Y el jueves al auditorio le costó un poco dejarse llevar por el cantante, pero al final, se juntaron en un abrazo.
Luis Grisales, director del programa Generación 9, cree que el gran lunar fue, de nuevo, la calidad del sonido. "Se ve que los ingenieros le trabajaron y lograron una mejor calidad, pero creo que si Calamaro no tuviera el gran afecto de la gente de Medellín las cosas, probablemente, no habrían salido tan bien".
El paso de Calamaro por esta ciudad dejó la sensación de que el artista quería un nuevo encuentro con esta plaza que ha sido incondicional a la que les cantó Loco, Salmón, A los ojos, Crímenes perfectos, Mi bandera, Los aviones, Mujer mundial, Manteca, Output, Gin tonic, Tuyo siempre, Tres Marías, Todavía, Me estás atrapando, Días distintos, Carnaval, Estadio Azteca, Mi enfermedad, Canal 69, Te quiero igual, Me arde, Sin documentos, Flaca, Paloma, Alta suciedad y Los chicos.
Pico y Placa Medellín
viernes
3 y 4
3 y 4