Antes de regresar a La Habana, y de iniciar su campaña por su nueva reelección, Hugo Chávez, en medio de aplausos, les aumento en un 50 % el salario a los militares venezolanos. El Comandante necesitaba refrendar el apoyo de sus fuerzas armadas, ante algunos rumores de sublevación.
Nicolás Maduro, quien aprendió de su difunto maestro, y que ahora viene escuchando rumores de que para retirarlo del poder, su compañero Diosdado Cabello le dará un golpe de Estado, también se curó en salud y procedió con un aumento del 50 % en los salarios de las fuerzas armadas.
Paralelamente cuando en Colombia la Corte quiso enviar un mensaje de que no era justo pagarle prima de salud y de localización a los congresistas, si los demás colombianos no la recibían, de inmediato se originaron dos consecuencias importantes:
La primera fue que los congresistas se "desmotivaron" e iniciaron un plan tortuga con el que dilataron la agenda legislativa que incluía la reforma a la salud. La segunda consecuencia fue que Santos acabó con todos los pucheros parlamentarios, subiéndoles el sueldo.
Si en el vecino país ya habían probado las bondades de mimar a los militares aumentándoles el salario, ¿Qué necesidad teníamos los colombianos de ponernos a inventar, lo que ya estaba inventado?
Si en el tema de aumentos y gabelas, la fórmula mágica de "hoy por ti mañana por mí", había funcionado toda la vida, ¿Para qué ponernos a "chichipatear" con menuda?
Quién iba a creer que un pinche aumento de salario lograría que por primera vez me guste un decreto del señor presidente Santos:
Estoy absolutamente de acuerdo con que el jefe de Estado se "enchavetice", y por decreto le suba a nuestros sufridos congresistas, 7.8 milloncitos de pesos mensuales. Eso es pura menuda, comparado con ver tristeza en sus lindas caritas.
¿Para qué poner a nuestros abnegados senadores a marchar, a hacer paros, o a armar mesas de diálogo, si se les puede subir de una?
Qué pena obligar a nuestros "padres de la patria" a abandonar del Capitolio, retrasando las difíciles tareas de condecoraciones y homenajes, para salir a quemar llantas de camiones, o a bloquear las carreteras para obtener un pequeño, pero simbólico, aumentico de sueldo.
Estoy muy contento que Santos realizará el "merecido" aumento mediante una prima, para que le quede claro a todo el mundo que en las próximas elecciones, sus primas derrotarán a su primo, y a todo aquel que no reparta mermelada.
Debemos pedirles perdón a nuestros congresistas por esta desafortunada decisión de la Corte, y reiterarles que no deben buscar ningún "Centro Democrático", pues el Presidente está para ayudarles a resolver todos sus patrióticos problemas.
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