Es una injusticia, un estado de amnesia social o un comprensible hecho de total desconocimiento, no encontrar algún registro en los medios de comunicación que enaltezca, agradezca o por lo menos dé cuenta del trabajo casi mudo de una comunidad de talla mundial que cumple 75 años de historia, que ha logrado cambiar la vida de millones de personas a través de la práctica de principios espirituales, conseguido llenar el vacío existencial de quienes se han considerado casos perdidos y recogido de las calles una cantidad abrumadora de desquiciados, desahuciados, vagabundos, calaveras o personas no en tan mal estado, que a causa del abuso del consumo de licor, han vuelto sus vidas ingobernables, acabado total o parcialmente con familias, trabajos, amistades, carreras, finanzas, etc., para luego reintegrarse a la sociedad como personas de bien, responsables y productivas, que reconstruyendo sus historias se convierten en verdaderos testimonios de recuperación.
Loable una labor silenciosa forjada sin intermediaciones, que no hace alarde de nada diferente a garantizar un modo de vida útil y feliz mediante la práctica de unos sencillos pasos, que por encima de todo ejerce el anonimato, donde no se pagan honorarios ni cuotas, que se sostiene de los aportes voluntarios de sus miembros, que no hace publicidad, no predica ninguna religión ni movimiento político, no está afiliada a organización o institución alguna y que respeta cualquier forma de pensamiento. Una comunidad de hombres y mujeres que comparten experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común: dejar la bebida, mantenerse sobrios y ayudar a que otros alcancen ese anhelado estado.
Tenaz. Ofrece un tratamiento eficiente para una enfermedad que ha sido reconocida como tal por la Organización Mundial de la Salud, la Asociación Médica Americana y la Sociedad Médica Británica, que es incurable, progresiva y mortal, pero que es el mayor tesoro para quienes se disponen a practicar las sugerencias de su programa de recuperación. Un grupo que se ocupa de la tercera causa de muerte en el mundo después de las enfermedades del corazón y del cáncer. Una “multinacional” sin ánimo de lucro que tiene sedes en más de 180 países, que tiene el ignorado privilegio de ubicarse en el primer lugar de las páginas blancas de los directorios telefónicos de todo el mundo y que sólo en nuestra área metropolitana cuenta con 147 grupos.
Una estructura social que en un país de borrachos, debería ser más visible y menos oculta, de la cual hace falta mucha información y que enfrenta un estigma por el desconocimiento que de ella se tiene. Se piensa que allí únicamente van los locos que bebían “chirrinchi” en los parques o que se debe llegar en un estado deplorable o después de haber tocado fondos muy hondos. La propia recuperación de muchos, de algún familiar, ser querido o conocido, se debe a Alcohólicos Anónimos; es una colectividad tan perfecta que sirve para todo los aspectos de la vida, inclusive, para dejar de beber.
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