La vida de García Márquez estuvo llena de historias, muchas de ellas que él llevó a sus libros, porque las vivió, las escuchó y las encontró –con su mirada de periodista y escritor–.
En su autobiografía Vivir para contarla reveló detalles, e hizo la aclaración, con una de sus ahora frases más famosas: “La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”.
Parece que fueran infinitos los momentos que vivió el Nobel, y parece que fuéramos incansables sus lectores, queriendo saber más.