El abrazo de felicidad que se dieron Robert Farah y Juan Sebastián Cabal, tras derrotar a la dupla número uno del mundo (los franceses Pierre-Hugues Herbert y Nicolas Mahut), cambió ayer por una palmada en la espalda de desconsuelo.
Bien lo había expresado Farah a Reuters: “en el tenis, y más en la modalidad de dobles, cualquiera le puede ganar a otro, se trata de concentración y estar metido en el juego”. Y eso fue lo que le faltó a la dupla criolla ayer, en el duelo que perdió ante los estadounidenses Steve Johnson y Jack Sock con parciales de 4-6 y 6-7.
Sus números del partido mostraron lo poco sólidos y certeros que lucieron, aduciendo un poco de cansancio por la batalla ante los galos ocurrida 18 horas antes: un solo ace, un doble falta, 64 % de sus primeros servicios ganados y ningún quiebre en las seis oportunidades que tuvieron de hacerlo.
Los norteamericanos, como lo había comentado el mismo Farah, fueron rivales duros, apegados a sus saques y a los puntos ganadores para derrumbar su resistencia.
Así, Colombia se quedó sin representantes, de manera rápida, en el tenis olímpico: Mariana Duque se fue en primera ronda ante la alemana Angelique Kerber.
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