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Cinco alertas que disparó Cepeda en entrevista con María Jimena

Un chequeo a las respuestas del candidato del petrismo. Iván Cepeda no rechaza una eventual Asamblea Constituyente y habla de un “acuerdo nacional” que podría darle facultades al presidente para hacer reformas por decreto. Evadió hablar sobre los casos de acoso sexual en el Gobierno, entre otros.

  • Una de las entrevistas que ha concedido fue en el pódcast de la periodista María Jimena Duzán. FOTO CAPTURA DE VIDEO
    Una de las entrevistas que ha concedido fue en el pódcast de la periodista María Jimena Duzán. FOTO CAPTURA DE VIDEO
hace 1 hora
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En los más de 85 ‘tarimazos’ que el candidato presidencial Iván Cepeda ha dado a lo largo del país, en medio de discursos —que escribe muy temprano todas las mañanas, dice—, ha intentado presentar su programa de gobierno, pero muy por encima. A pocas semanas de la primera vuelta que será el 31 de mayo, hay más cada vez más preguntas y cuestionamientos sobre sus propuestas, posiciones y capacidad de ejecución.

Durante estos meses de campaña, el candidato del Pacto Histórico ha esquivado críticas y ha intentado imponer condiciones a la hora de participar en debates presidenciales, para solo citar un ejemplo reciente. Esto ha generado reparos entre varios de sus contendores, quienes consideran que esas posturas limitan la confrontación de ideas en un escenario clave para el futuro del país.

Asimismo, críticos cuestionan su falta de respuestas; no acepta responsabilidad política en los resultados que ha arrojado el Gobierno que defiende. Al mismo tiempo, capitaliza los logros del Ejecutivo que ha movido el aparato estatal a su favor. Varios funcionarios de ministerios y entidades hacen campaña abiertamente por él, empezando por el propio presidente Gustavo Petro.

El espectro de “lavadas de manos” de Cepeda es amplio. Por ejemplo, tiene una postura “tibia” frente a denuncias de presunto acoso sexual que involucran a funcionarios del Ejecutivo y ha mostrado una actitud ambigua. En las pocas entrevistas que concede, Cepeda evita fijar una postura contundente sobre la Constituyente; impone condiciones para su participación en debates televisivos; evade autocríticas sobre la política de “paz total”.

Ante este panorama, EL COLOMBIANO contrastó cinco puntos clave que el candidato del petrismo dijo en una entrevista reciente María Jimena Duzán y que, según críticos, prenden alertas. Sobre todo porque falta muy poco tiempo para la primera vuelta que está a menos de 40 días. Nunca antes en la historia reciente de las campañas, un candidato había evadido tantos cuestionamientos queriendo imponer su narrativa.

Tampoco hay registros recientes de que un candidato haya querido imponer el orden, lista de temas y hasta tiempo de un debate presidencial. Ha habido, claro, presidentes que han evadido debates como en su momento el expresidente Iván Duque en 2018 contra Gustavo Petro. O más recientemente, la actitud que tomó el fallecido exalcalde de Bucaramanga Rodolfo Hernández, quien en plena segunda vuelta se fue a Miami por supuestas amenazas.

Cepeda, sin embargo, ha repetido comportamientos que él y sus copartidarios han criticado desde hace décadas.

1. ¿Asamblea constituyente para que el próximo presidente gobierne por decretos?

En la entrevista, Cepeda dejó ver que su posición frente a una eventual Constituyente sigue siendo ambigua.

El Gobierno ha justificado ese proyecto bajo la idea de que una Asamblea Nacional Constituyente es “necesaria” ante las dificultades para pasar sus reformas. Aun cuando, antes de ser presidente, Petro ya había dicho que esto no lo iba a hacer.

Cepea le dijo a Duzán que “se llega a la conclusión de que es necesaria una reforma constitucional a fondo. Está el Congreso, pero también está la posibilidad de que sea el presidente a través de decretos, si ese es el acuerdo, o también está la posibilidad de una asamblea constituyente, pero es un acuerdo del país y, como estoy viendo las cosas, no le veo mucho ambiente”.

Llama la atención no solo un guiño parcial a una asamblea constituyente, sino también la posibilidad de que “sea el presidente a través de decretos, si ese es el acuerdo” el que haga cambios de fondo en las leyes del país, lo que tendría serias implicaciones.

En pocas palabras, no dice que sí a la constituyente, pero presenta algo igual de problemático, que es que el jefe de Estado, a través de decretos, dicte el destino del país.

2. Hablar de la seguridad, pero a su manera

Abiertamente, Cepeda le dijo a Duzán en entrevista que iría a debates, pero bajo sus propias condiciones: “Que haya un escenario y unas garantías para que sea imparcial. Porque no quisiera un debate en el que discutiera con el moderador. Que definamos los temas, que no son simplemente la seguridad o la militarización del país”, señaló.

Y lo problemático recae no en el contenido, sino en las formas en las que el candidato quiere hablar sobre este tema que preocupa a todos los colombianos.

Cepeda busca imponer el orden en que deberían abordarse los temas dentro de un debate, así como definir cuáles deben discutirse, lo que no debería ocurrir, pues los candidatos deben someterse a las reglas de juego de cada medio de comunicación.

“Una línea, digamos, que no vamos a franquear es que nos impongan los temas que debemos discutir y el orden de los temas, porque hay que discutir entonces primero la seguridad y hay que discutir la paz total. ¿Por qué no vamos a discutir los temas sociales, por qué no vamos a discutir de la corrupción? Por ejemplo, en primer lugar, a mi modo de ver, es el orden. El orden importa”, agregó el candidato.

Por obvias razones, no quiere responder por la fracasada política de paz total pues se le reconoce como uno de sus “arquitectos”.

Las mesas de negociaciones cada vez están menos articuladas en el ocaso del mandato presidencial de Petro. El tiempo apremia y parece no ayudar al jefe de Estado.

Es más, en 2022, el presidente prometió desactivar la guerra; hoy, a cuatro meses de concluir su mandato, las cifras evidencian lo contrario.

La violencia se expandió, los grupos armados se fortalecieron y la apuesta por reducir el conflicto terminó profundizando su impacto. Petro puso en el centro de su agenda el proyecto, pero naufragó.

“La paz total terminó convertida en una bandera profundamente deslegitimada. Es tan baja su credibilidad que resulta improbable que el próximo gobierno, sea cual sea, mantenga esta política en los mismos términos. Incluso en un eventual escenario en el que Iván Cepeda llegara al poder, sería inevitable un replanteamiento profundo. Al final, el balance que deja es un país atrapado en nuevas guerras locales y una crisis de inseguridad regional que, lejos de remitir, amenaza con agravarse en los próximos meses”, le dijo Jorge Mantilla, experto en temas de conflicto armado, a EL COLOMBIANO hace unos meses.

3. La evasiva a los escándalos del Gobierno

La respuesta de Cepeda sobre evitar hablar de la política insigna de este Gobierno no es algo nuevo. Hace unas semanas, cuando estalló el escándalo por la celebración de una “parranda” vallenata en la cárcel de Itagüí, al ser cuestionado sobre su opinión al respecto, el candidato del petrismo aseguró que: “Eso lo deben tratar las autoridades de las cárceles, por supuesto, pero de mí no esperen declaraciones contra la paz en el país”.

Su silencio y evasivas son elocuentes. Los cuestionamientos llegaron de manera inmediata, sobre todo por la magnitud del suceso, que en la opinión pública se calificó como un hecho “lamentable”.

También, en las pocas entrevistas que da, destaca los logros del Gobierno, pero no asume responsabilidad sobre los errores o escándalos.

4. Su “tibieza” sobre casos de acoso sexual en el Gobierno

Cepeda, cuando fue interrogado por la periodista Duzán, sobre los escándalos de presunto acoso y abuso sexual de funcionarios en el Gobierno, apenas dijo: “Esos son asuntos que se ventilan en las instancias correspondientes (...) Obviamente, si las hay, pues hay que atenderlas y ver, pero no voy a adelantar ni medidas ni voy a entrar a discutir personas. Eso no lo voy a hacer aquí”, señaló el candidato puntualmente sin mencionar el caso que involucra al gerente de RTVC, Hollman Morris.

Además, aseguró que “mi principio es un total respeto a las mujeres, participación de las mujeres y, obviamente, como en todo otro plano de control: la prevención”.

Desde diferentes instancias se ha manifestado que un tema como este no debe ser tomado a la ligera y se piden unas declaraciones contundentes. Pero como la persona, de la que Cepeda ni siquiera decidió dar el nombre, es cercana a esta gestión, pasa de agache y nuevamente casi ni se nombra.

¿Se respetará la independencia de las instituciones y medios?

Llama la atención, a pesar de los cuestionamientos que ha tenido directamente el presidente Gustavo Petro con la institucionalidad y sus diferentes entidades, que el candidato del continuismo de este Gobierno asegure que “ninguna rama del poder público ha sido debilitada; al contrario, se han fortalecido”.

Petro ha descalificado al sistema electoral y ha cuestionado la independencia de la Fiscalía. Pero sobre todo, ha atacado ferozmente a las altas cortes por decisiones que son adversas a su Gobierno.

Por ejemplo, el 25 de marzo de 2025, en un Consejo de Ministros televisado, escenario que el mandatario ha convertido en tribuna política, sorprendió al cuestionar abiertamente el desempeño de Luz Adriana Camargo. Habló de una Fiscalía “paralizada” frente a los grandes casos del país.

“Hay que conversar con la fiscal qué pasa, porque esa entidad está para descubrir estas cosas, porque estos son delitos que el presidente ya no puede investigarlos. Yo puedo actuar en lo investigativo, pero la investigación es de jueces y fiscales. Pero si los jueces y fiscales lo que están haciendo es investigar a favor”, indicó el mandatario.

La fiscal reaccionó. Pidió al mandatario abstenerse de interferir en las investigaciones, evitar comentarios que pudieran afectar el curso del caso y dejó claro que la Fiscalía no necesitaba respaldo externo para cumplir su labor. “Es bueno tener claras las competencias”, dijo en ese momento Camargo.

Mencionó investigaciones sensibles como el escándalo de corrupción en la UNGRD y el proceso contra Diego Marín Buitrago, alias Papá Pitufo.

Este intercambio va en contravía con lo que asegura hoy Cepeda, quien enfatizó que “se decía que destruiríamos la fuerza pública, pero hemos fortalecido sus derechos sociales, salarios y pensiones como ningún otro gobierno. Las Cortes han hecho su labor sin obstáculos, incluso echando abajo medidas del gobierno con más celeridad que antes. La institucionalidad está intacta”.

Y si bien es cierto que hasta el momento ninguna entidad de control o poder ha sido “desmantelada” o “destruida”, toda afirmación en un ente de poder tiene significado. Los reparos del mandatario a estos entes, y sobre todo a sus cabezas, generan daños.

Lea también: Acusación de presiones de grupos armados a votar por Iván Cepeda terminó en pelea con Paloma Valencia

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