Artesanales o industriales, los hilos se unen con un fin único: crear. Hacemos un viaje a la génesis de las fibras que tejen a diario la industria textil.
Para darle las propiedades al hilo, cada uno debe envolverse a velocidades desde los 180 km por hora. FOTO: MARIO VALENCIA
Hace más de 100 años se inició la revolución textil en Colombia. Las telas que se fabricaban para entonces eran de pésima calidad, lo que obligó a que muchos industriales optaran por la importación, hasta la llegada y ascenso de Coltejer. Diez obreros y cuatro telares eran lo único que tenía la pequeña empresa de los hermanos Echavarría; años después esos telares pasaron a ser 150, y la Compañía Colombiana de Tejidos ya era pionera y símbolo textil en el país.
Hoy, Antioquia sigue siendo líder en la creación de filamentos gracias al desarrollo de otras compañías y nuevas formas de trabajar las hebras.
Es ancestral el arte de hilar fibras (de lino, cáñamo, seda o algodón) para crear hilos. Algunos pueblos de la edad de piedra formaron telas tejiendo...