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Así se hacen los bikinis en Colombia

El bikini es el objeto de deseo del verano, y Colombia es líder en producción y exportación. Marcas como Maaji lo demuestran por calidad, diversidad y concepto.

  • El bikini es el objeto de deseo del verano y Colombia es líder en producción y exportación. FOTO CARLOS VELÁSQUEZ
    El bikini es el objeto de deseo del verano y Colombia es líder en producción y exportación. FOTO CARLOS VELÁSQUEZ
  • El bikini es el objeto de deseo del verano y Colombia es líder en producción y exportación. Marcas como Maaji lo demuestran por calidad, diversidad y concepto. FOTOS VALENTINA ROLDÁN
    El bikini es el objeto de deseo del verano y Colombia es líder en producción y exportación. Marcas como Maaji lo demuestran por calidad, diversidad y concepto. FOTOS VALENTINA ROLDÁN
  • El bikini es el objeto de deseo del verano y Colombia es líder en producción y exportación. Marcas como Maaji lo demuestran por calidad, diversidad y concepto. FOTOS VALENTINA ROLDÁN
    El bikini es el objeto de deseo del verano y Colombia es líder en producción y exportación. Marcas como Maaji lo demuestran por calidad, diversidad y concepto. FOTOS VALENTINA ROLDÁN
  • El bikini es el objeto de deseo del verano y Colombia es líder en producción y exportación. Marcas como Maaji lo demuestran por calidad, diversidad y concepto. FOTOS VALENTINA ROLDÁN
    El bikini es el objeto de deseo del verano y Colombia es líder en producción y exportación. Marcas como Maaji lo demuestran por calidad, diversidad y concepto. FOTOS VALENTINA ROLDÁN
24 de julio de 2017
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Una prenda con historia, un indispensable del verano, un objeto del deseo que ha evolucionado a través de los años y hasta grandes polémicas ha generado en las distintas sociedades. A finales del siglo XVIII nace la costumbre de bañarse en lugares públicos, pero es en 1890 cuando aparece el primer traje de baño como tal, nada parecido a lo que hoy vemos en las playas del mundo, en ese entonces se componía de camisa, pantalones que cubrían los muslos y hasta calcetines. Alrededor de 1930 estos bañadores pierden las mangas y las medias, y en 1946 aparece el primer vestido de baño de dos piezas, el bikini.

Con el paso de los años aparecen nuevos materiales, la lycra se convierte en el mejor aliado y cada nuevo diseño va perdiendo tela. Se vuelve más pequeño. Hoy, el bikini es el rey y sus usuarias exigen, además de estampados llamativos, diseños novedosos y mucho color, comodidad y funcionalidad.

Procesos creativos e innovadores, colores vivos, diseños exclusivos, materiales y trabajos manuales de excelente calidad, han posicionado a Colombia, desde hace ya varios años, como uno de los productores de vestidos de baño más demandados en el mercado internacional. Marcas como Agua Bendita, Paradizia, Estivo y Maaji son reconocidas no solo en Colombia, sino también en otros países por ofrecer un producto que reúne comodidad, moda, diseño y detalles artesanales que se convierten en puntos diferenciadores que de inmediato llaman la atención en vitrinas y pasarelas.

Pero ¿qué hay detrás de este boom? ¿Cómo se hace un traje de bañol? ¿Cómo lograr que una prenda tan pequeña se convierta en un producto tan deseable y que los “made in Colombia” sean los preferidos por tantas mujeres? Maaji Swimwear nos abrió las puertas para conocer de cerca un proceso que a simple vista parece sencillo, pero que exige un trabajo delicado y detalles rigurosos que hacen grandes diferencias.

En un espacio de alrededor de 400 metros cuadrados se crean las colecciones que se presentan en las ferias de moda más reconocidas, como el Miami SwimShow y ModeCity en París. Sus prendas se venden en casi 60 países, entre ellos Sudáfrica, Australia, Estados Unidos, México y Alemania.

Todo comienza con un minucioso proceso de investigación a cargo del equipo de diseño con el cual buscan un tema o fuente de inspiración para la colección a crear y de donde salen todos los elementos gráficos y la carta de color. “En Maaji nuestra inspiración fue y sigue siendo Colombia, un país lleno de encanto, belleza y diversidad”, cuenta Amalia Sierra, una de las creadoras de la marca. “Con un poco de romanticismo y un contexto urbano, se mezclaron imágenes estampadas con colores y texturas que dieron como resultado final prendas innovadoras, llenas de color y con un estilo único”, agrega.

Una vez se tiene claro el concepto, inicia el proceso de diseño e ilustración. En esta parte, donde se explota al máximo el talento creativo, también se define el desarrollo de insumos, apliques, materiales, bordados, técnicas de estampados, siluetas, etc.

Los bocetos son digitalizados y entregados al equipo del taller de muestras. Allí se transforman estas ideas en piezas físicas, las cuales, ya confeccionadas, pasan a un proceso de aprobación de prototipos, corrección de muestras, y producción de muestrarios para, finalmente desarrollar la moldería y llevar a cabo la producción masiva para la venta.

Parece un proceso corto, sin embargo, hay que detenerse en los detalles, es allí donde se esconde el ingenio, el trabajo estricto que convierte estas piezas tan pequeñas en verdaderas obras de arte.

¿Cuáles son esos detalles?

“Maaji Swimwear es una marca que se caracteriza por trabajar con insumos, materiales, procesos de diseño y fabricación ciento por ciento colombianos”, dice Paulina Madrid, analista de la firma. Ahí está el primer detalle que ha posicionado la marca en el mercado internacional bajo el slogan “Made in Colombia with love”.

Ahora, dentro del proceso de producción, aprobar un diseño requiere tiempo, es exigente, debe quedar perfecto. Para ello, son probados mínimo en tres modelos de tallaje diferentes y se someten a pruebas y a estudios que garanticen la calidad, la concordancia con la tendencia y el concepto, y la viabilidad de que sea bien aceptado en el mercado.

“Debido a la gran cantidad de cortes y de empalme, nuestros diseños exigen un trabajo delicado que solo puede ser hecho a mano. Todas las prendas pasan por varias mediciones antes de ser entregadas a producción. Aplicamos una técnica especial que permite a nuestros diseños dar la cantidad justa de soporte sin dejar marcas. Las costuras logran desaparecer misteriosamente a través de la inventiva creativa de nuestros fabricantes expertos”, explica Amalia.

Hay que tener en cuenta que la apariencia del producto y la calidad deben ser perfectas. Las costuras, las telas y los materiales, el molde de las copas, el tallaje y en general, cada parte específica del producto requiere un cuidado especial. Por ejemplo, el almacenamiento debe ser a poca luz para el cuidado de los colores, y las telas, por ser lycras, deben estar alejadas de productos inflamables.

La clave para lograr un posicionamiento fuerte, en Colombia y en el mundo, en un mercado tan competido, radica, definitivamente, en la calidad de prendas innovadoras, divertidas y versátiles con colores vibrantes, cortes modernos, estampados y texturas únicas y pequeños detalles que creen un traje de baño tan atractivo que provoque usarse en ocasiones que van más allá del solo hecho de bañarse.

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