Los industriales profundizan sus críticas ante altos costos de tarifas de energía. Pero desde generadores y distribuidores plantean medidas que, desde el Gobierno o la demanda, se traducirían en reducción de precios finales, especialmente, en el mercado no regulado (grandes consumidores). Consultados por este diario, los gremios de esos dos eslabones de la cadena eléctrica coinciden en asegurar que la discusión no estriba en si son altas o bajas las tarifas.
Puntos de partida
“En la discusión se tiene que hacer un balance con un propósito claro: dar al país confiabilidad en el suministro a precios competitivos. Y esto pasa por dejar atrás la idea de que aquí están las tarifas más caras de América Latina, cuando no tenemos subsidios en generación que tienen países como Perú”, argumentó Ángela Montoya, presidenta de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgén).
Por su parte, Alejandro Castañeda Cuervo, directo de la Asociación nacional de Empresas Generadoras (Andeg), gremio de empresas con plantas termoeléctricas, considera que un mercado eléctrico debe crear condiciones para facilitar la formación eficiente de precios, y esto, a su juicio, no ocurre en Colombia.
“Las reglas fueron creadas hace mas de 20 años y han tenido muy pocas modificaciones estructurales. Nos quedamos rezagados en reglas de formación de precios y la participación activa de la demanda”, cuestionó el dirigente gremial en alusión al rol de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg).
Entre tanto, la tarifa debe ser expresión del cumplimiento de tres objetivos: aumentar cobertura, confiabilidad y calidad, a juicio de José Camilo Manzur, director de la Asociación Colombiana de Distribuidores de Energía Eléctrica (Asocodis). “No queremos una tarifa alta y distorsionada que genere rentabilidad al sector eléctrico a costa del sector industrial, pero tampoco lo contrario”, aseguró el representante de las electrificadoras.
¿Cómo bajar la tarifa?
En esos términos, los tres gremios coinciden que el regulador debe dar señales para optimizar la estructura tarifaria, eliminar distorsiones en precios y dar estímulos y poder de decisión a los consumidores (ver Opiniones).
Acolgén y Andeg comparten la necesidad de estandarizar contratos que, por fuera de la Bolsa de Energía, toman las industrias del mercado no regulado, para evitar exponerse a la volatilidad de precios en el mercado diario.
“Aquí cada contrato es a la medida de cada usuario y les cuesta mucho poder dejarlos, mientras en países serios se permite negociar con contratos estandarizados y así minimizar riesgos operativos y financieros”, cuestionó Castañeda.
Asocodis considera oportuno revisar los subsidios cruzados que se dan desde la industria hacia el mercado regulado (residencial), estimular el consumo en horas de menor demanda (valle) con tarifas diferenciales y “disminuir las cargas parafiscales que tiene hoy la tarifa. El Gobierno debe evaluar otras fuentes de recursos”, concluyó Manzur.
Para Acolgén es prioritario revisar la fórmula del precio de escasez, un ‘seguro’ que pone techo al precio que paga la demanda en épocas de sequía, cuando disminuye la generación hidroeléctrica y deben compensar plantas térmicas que funcionan a carbón, gas o combustibles líquidos (diésel y otros).
La Creg puso en consulta una propuesta de ajuste, mientras que desde Acolgén consideran que la referencia de tal precio de escasez debe ser la planta más eficiente que genere con gas importado. Pero esto, a juicio de industriales agremiados en Asoenergía, es otra forma de afianzar un “modelo de carencia artificial” para que no aumente la oferta y bajen los precios.