En los últimos cinco años se han desarrollado miles de cursos masivos abiertos en línea (Moocs, por su sigla en inglés), por parte de importantes universidades de Estados Unidos, Europa y algunas de América Latina.
Se han venido adelantando evaluaciones serias en varios países para determinar el potencial de estas nuevas tecnologías, como plataforma para ampliar las oportunidades de educación superior de alta calidad y para mejorar las metodologías de enseñanza utilizadas en diversas disciplinas.
En octubre de 2016, un grupo de directivos de la Universidad de Los Andes tuvimos oportunidad de intercambiar ideas sobre la educación digital con profesores de alto nivel de Harvard y MIT. Estos académicos consideran que la educación presencial seguirá siendo muy importante para desarrollar en un nivel alto las capacidades cognitivas y para formar cuidadanos globales con capacidad crítica y conciencia moral.
No obstante, han encontrado que la educación híbrida (blended learning), parte presencial y parte virtual, tiene un gran futuro, si se usa en forma adecuada. Las tecnologías de información (TI) no pueden reemplazar la labor de un gran profesor, pero si pueden complementarla.
En sus evaluaciones han encontrado una alta deserción en los cursos en línea que se manejan solo por vía digital. Muchos de los que terminan ya tienen un grado universitario y varios son profesores; se trata de personas con la capacidad de aprender por sí mismas y con disciplina que exige la formación de alto nivel.
A pesar de estos resultados, consideran que la educación en línea está sirviendo como un catalizador para que las universidades de alto nivel mejoren sus metodologías de la enseñanza y para que puedan ofrecer programas más flexibles y más interdisciplinarios. Están comenzando a certificar módulos específicos de algunas disciplinas (cálculo integral, por ejemplo) que luego pueden ser aceptados en algunos programas, sobretodo de posgrado, que se conoce como ‘micromasters’.
Algunas universidades de Estados Unidos y Europa han comenzado a ofrecer créditos por cursos en línea que hayan sido tomados por personas que lo terminaron y que pasaron en forma satisfactoria las distintas pruebas y evaluaciones. Plataformas como Coursera ofrecen certificados que son valorados por distintas empresas.
En todo caso, la educación digital puede reducir los costos para los usuarios, pero no necesariamente para las universidades. Preparar cursos en línea de alto nivel demanda importantes inversiones y todo un equipo altamente calificado en su fase de producción.
Experiencia de la Universidad de Los Andes
Hace un poco más de tres años, se creó el programa Co-néctate para impulsar el uso de las nuevas tecnologías educativas en el proceso pedagógico y para ampliar el acceso a la educación de calidad.
Se han diseñado cursos en línea en la mayor parte de las áreas del conocimiento, que van desde la física y la robótica hasta cursos de la Facultad de Artes y Humanidades. En este momento se ofrecen 22 cursos digitales y hay seis más en producción. Se trabaja con plataformas de primer orden en el ámbito internacional como Coursera, EdX y ‘Future Learn’.
Algunos cursos han llegado a amplias audiencias en el exterior. Por ejemplo, en el curso sobre la obra de Gabriel García Márquez se han inscrito más de 27 mil personas de 108 países y ha sido calificado como excelente o muy bueno por la mayoría de los usuarios.
Otro curso muy bien recibido es el que se preparó conjuntamente con el Banco Interamericano de Desarrollo sobre el tema del agua en América Latina. Es el curso del BID que ha tenido una mayor retención de los inscritos y se trata, por supuesto, de un tema vital.
En el ámibito nacional, se destaca la maestría semipresencial que diseñó la nueva Facultad de Educación. En este momento, 400 docentes en ejercicio de muchas regiones del país adelantan este valioso programa de formación con la modalidad híbrida. Los resultados hasta el momento son muy positivos.
La Universidad ha hecho evaluaciones de este tipo de programas y cursos y ha llegado a la conclusión de que la metodología híbrida es la que genera mejores resultados. Los niveles de calidad y de aprendizaje superan los alcanzados por los cursos ciento por ciento virtuales o los cursos totalmente presenciales.
La tecnología bien utilizada permite personalizar la educación y puede llevar a aumentar el grado de interacción entre el profesor y los alumnos, sobre todo en cursos que no sobrepasen cierto tamaño.
La metodología del salón invertido permite que los estudiantes usen el curso en línea como un libro de texto dinámico e interactivo en sus residencias y luego, cuando van al salón, se dedican a resolver problemas, a trabajar en equipo y a interactuar con el profesor y sus compañeros de curso.
En conclusión, nuevas opciones como los Moocs tienen un gran potencial para apoyar la docencia y la investigación y para mejorar el acceso al conocimiento de amplias audiencias nacionales e internacionales.
La educación híbrida parece tener un gran futuro, pues distintas evaluaciones coinciden en que puede llevar a un mejoramiento de la calidad de la experiencia pedagógica y puede ser muy útil para ayudar a desarrollar competencias de los estudiantes.
Pero en ausencia de profesores de alta calidad y de una gran interacción de estos con sus estudiantes, la sola tecnología no puede transformar una universidad mediocre en una de excelencia.
El impacto de estos cursos masivos en línea sobre el sistema de educación superior todavía no está claro. Se trata de tecnologías que están en proceso de experimentación y de modelos que están en evolución.
No obstante, muchas de las mejores universidades del mundo están invirtiendo importantes recursos buscando la forma de utilizar la tecnología digital para mejorar la experiencia educativa y para llegar a grandes audiencias globales.
*Opiniones de estricta responsabilidad del autor.