Apoyados en su coloso Victor Wembanyama, los San Antonio Spurs vencieron el lunes 115-111 a domicilio a los New York Knicks y se acercaron 2-1 en las Finales de la NBA.
Wembanyama se agigantó con 32 puntos, 8 rebotes y 6 asistencias para que su equipo prevaleciera bajo la asfixiante atmósfera en contra en el Madison Square Garden, que también abucheó al presidente estadounidense, Donald Trump.
San Antonio acabó con la racha de 13 victorias consecutivas de los Knicks en estos playoffs y evitó quedar en desventaja 3-0, que ningún equipo ha remontado en la historia.
“Hemos hecho lo que teníamos que hacer, pero el trabajo aún no está ni mucho menos terminado”, afirmó Wembanyama, que se sobrepuso a los errores fatídicos que cometió en el segundo partido.
“Ni siquiera hemos llegado a la mitad. Lo más difícil está aún por llegar”, reconoció.
El fenómeno francés, de 22 años, fue el segundo jugador más joven en acumular más de 30 puntos, 5 rebotes y 5 asistencias en un partido por el título, después de que Earvin “Magic” Johnson lo lograra con 20 años.
El pívot sostuvo a los visitantes en ambos lados de la cancha, pero fue el base Stephon Castle, de 21 años, quien logró las canastas decisivas.
Mike Brown, entrenador de los locales, felicitó a su rival por el triunfo al mismo tiempo que lanzaba un fuerte alegato contra el arbitraje.
“Ellos ganaron, pero nunca pensé que vería en unas Finales de la NBA a un equipo tener 24 tiros libres en la segunda mitad y el otro sólo ocho”, clamó Brown. “Quizá nosotros cometimos faltas, pero ellos también”.
Los Knicks de Jalen Brunson, que terminó con 32 puntos, querían regalarle un triunfo a su apasionado público y colocarse en disposición de sentenciar el título en el cuarto episodio del miércoles, de nuevo en Nueva York.
Los neoyorquinos buscan acabar con una espera de 53 años sin anillo, pero los jóvenes Spurs demostraron que no van a claudicar pese a la losa de perder los dos primeros juegos en San Antonio.
“En casa realmente se siente como jugar seis contra cinco y aquí como cinco contra seis. Esto muestra de qué están hechos los equipos”, dijo Wembanyama sobre el pleno de victorias visitantes.
El público reaccionó a la presencia de Trump
Los texanos dieron el primer paso hacia una remontada histórica al prevalecer bajo el ambiente de locura que se vive en Nueva York con los Knicks.
Ni siquiera Donald Trump, neoyorquino de nacimiento, se quiso perder el primer partido de Finales en la Gran Manzana desde 1999 y se convirtió en el primer presidente en ejercicio en asistir a la serie decisiva de la NBA.
Buena parte de los casi 20.000 espectadores respondió con una sonora pitada cuando la imagen de Trump, de pie y saludando militarmente, apareció en la pantalla gigante del Madison.
A las celebridades que siguen incondicionalmente a los Knicks, como Ben Stiller y Timothee Chalamet, se sumaron una colección leyendas deportivas de Nueva York como Derek Jeter y rostros icónicos como el del comediante Larry David.
Las emociones en las gradas, reflejo de la pasión desbordada en las últimas semanas en la mayor ciudad de Estados Unidos, no tardaron en trasladarse al parqué, con varios encontronazos entre ambos equipos.
Wembanyama advirtió que los Spurs no se iban a dejar intimidar y le propinó un empujón a Brunson en el primer cuarto que envió a la estrella local al suelo.
Castle lideró al resto del equipo
El joven Castle, que anotó 18 de sus 23 puntos en la primera mitad, y Wembanyama comandaron el empuje inicial de los Spurs, que llegaron a tener una ventaja de 12 puntos en el segundo cuarto.
La inevitable reacción de los locales llegó después de varias decisiones arbitrales que reactivaron a las gradas.
Un triple de Brunson puso por primera vez por delante a Nueva York a cuatro minutos del descanso.
Pero los jóvenes Spurs, el plantel que destronó al campeón Oklahoma City Thunder, no se deshicieron en la olla a presión del Madison.
Wembanyama mantuvo firme a San Antonio y, cuando los Spurs se bloquearon en tres minutos sin anotación, Castle clavó un triple lejano que los separaba a siete puntos (111-108) a tres minutos del final.
Los intentos de Brunson y OG Anunoby por alcanzar a los Spurs chocaron con otras acciones decisivas de Castle y De’Aaron Fox para arruinar la fiesta más esperada en el Madison.
¿Se repetirá la historia de 2006 y 2016?
Una curiosidad de la NBA en el siglo XXI son las remontadas de Miami Heat y Cleveland Cavaliers con 10 años de diferencia y de forma similar. Ambos equipos de la Conferencia Este se sobrepusieron a sus rivales en las finales tras perder los dos primeros partidos, caso similar al de San Antonio Spurs.
El equipo de la Florida en 2006 estuvo liderado por Dwyane Wade y Shaquille O’Neal para remontar el 0-2 de inicio ante Dallas Mavericks. 10 años después, LeBron James y Kyrie Irving brillaron con los Cavaliers ante Golden State Warriors tras perder los juegos iniciales.
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Wembanyama y sus Spurs se ilusionan con estos datos coincidenciales, pues, diez años después, el equipo texano vive la misma situación que los campeones de hace 10 y 20 años atrás, sin embargo, hay una diferencia. Los anteriores perdieron de visitantes y consiguieron sus triunfos de arranque de local. Ahora, el equipo de San Antonio dio un paso importante al ganar el primer juego en Nueva York y resurgir en la serie, si ganan el juego 4, igualarán 2-2 y de esa forma recuperan el factor cancha.
El próximo partido entre Knicks y Spurs será el próximo miércoles 10 de junio a las 7:30 p.m., hora de Colombia. La transmisión de las finales de la NBA se puede seguir a través de la plataforma Amazon Prime Video.
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