Rafael Nadal derrotó 6-4 7-5 al vigente campeón Kei Nishikori para conquistar, por novena ocasión, el título del Abierto de Barcelona pero con un condimento especiales: haber empatado un récord añejo de Guillermo Vilas, de 49 coronas en torneos en arcilla. Aunque, lo más importante para él es confirmar que está de nuevo en la pelea tras un pésimo 2015.
Nadal añadió el título de Barcelona al que atrapó la semana pasada en Montecarlo. El campeón de 14 grandes parece encontrar su mejor nivel en su superficie predilecta rumbo al Abierto de Francia.
“Llevo dos semanas muy importantes para mí”, reconoció. El japonés Nishikori se consagró en las últimas dos ediciones de Barcelona, aprovechando derrotas prematuras de Nadal.
El español fue superior a Nishikori en varios peloteos intensos para ganar juegos clave en el segundo set y dejar en 69 la colección de títulos en su carrera tras su final número 101. “He jugado contra el seis del mundo. Es un jugador muy incómodo, que acorta muy rápido la pista y te lleva a una situación de defensa total”, dijo Nadal.
Tras perder ante el italiano Fabio Fognini en los octavos de final el año pasado, Nadal achacó la derrota al bajo nivel de su juego de derecha. Un año después, desplegó toda su potencia con sólidos golpes que superaron a Nishikori en momentos apremiantes.
Preguntado si, tras estos dos últimos triunfos, ha regresado su mejor versión, el exnúmero uno del ranquin ATP se ha mostrado algo molesto: “ni me fui, ni he vuelto, ni nada. Intento ser el mejor cada torneo. Hay épocas peores y mejores. Estar de cinco del mundo no es irse; he estado ahí y no he estado de veinticinco, por ejemplo”.
En cualquier caso, reconoció que su mentalidad es muy distinta. “Las cosas negativas me afectaban. Fue un año que competí contra los rivales y contra mí mismo. Los resultados han tardado un poquito más en llegar”.
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