Ella cree que con 46 años, la capacidad pulmonar y mental aumenta. “Los muchachos son algo más ansiosos, en cambio uno, a esta edad, ya sabe controlar y ser paciente”, argumenta Sandra Liliana Escobar.
Conoció la apnea hace ocho años, cuando aún practicaba polo en la Universidad del Valle. Gracias a una buena competencia se animó a hacer de esta su pasión.
Y ha demostrado vigencia gracias a arduos ejercicios de spinning y nado. “Yo no le temo a quedarme sin respiración, más bien, es miedo a fracasar”, expresa.
Incluso, en la prueba de dinámicas sin equipos, del Nacional que se terminó ayer en la ciudad, se “maluqueó”, perdiendo el conocimiento por cerca de nueve segundos. Aún así, salió triunfadora.
La funcionaria de la Universidad del Valle, y que defendió esa institución en el certamen, vive en la piscina desde los 8 años. “Es que para mis papás saber nadar es como leer y escribir, aunque, lo curioso es que mi papá apenas aprendió y mi mamá no sabe”, revela la comunicadora.
En su palmarés se encuentran varios oros en Panamericanos (ha estado en 5) y en los Juegos de Mar y Playa, en los que también se colgó preseas doradas. Como si fuera poco tiene el récord nacional de dinámicas sin equipos, en la que hizo 107 metros sin respirar (un poco más de 2 piscinas).
Además, le gusta compartir su experiencia y tranquilidad con los jóvenes, aunque para ella, contrario a lo que se afirma, la apnea no es un deporte relajante, más bien, un reto personal.