Después de muchas vueltas, rumores y declaraciones aparentemente firmes, este viernes, en su asamblea general, la División Mayor del Fútbol Colombiano, Dimayor, accedió a la petición de Junior Fútbol Club de retrasar la final del fútbol colombiano hasta el 8 y 16 de diciembre del presente año.
Aunque el comunicado de la Dimayor habla de un supuesto “acuerdo entre los implicado para mover las fechas”, según se ha conocido, la decisión fue tomada por el pleno de la organización por una votación de 28-8, lo que implicaría que no existió tal acuerdo. Esto pese a que dicha propuesta no se tenía en el orden del día, donde sí tenían presencia dilemas como el cambio de sistema de la liga y de descenso para el próximo año.
La historia de esta decisión se torna tormentosa, en medio de la polémica que vive el fútbol sudamericano por la conflictiva final que aún no juegan Boca Juniors y River Plate. Precisamente esa comparación es la que está haciendo un sector de la hinchada del DIM que, en su mayoría, se ha mostrado molesta con esta determinación.
La pretensión del Junior
El deseo de Junior de retrasar sus partidos con el DIM estaba claro incluso desde antes de que el equipo barranquillero pasara efectivamente a la final de la Copa Sudamericana, torneo internacional que tiene programada su final para el 5 y el 12 de diciembre.
El argumento rojiblanco siempre se centró en la diferencia, poca para ellos, entre ambas finales. Según el cronograma entre los cuatro partidos siempre habría tres días de diferencia.
Diciembre 2 - Partido Ida Liga Águila - Barranquilla
Diciembre 5 - Partido Ida Copa Sudamericana - Barranquilla
Diciembre 8 - Partido Vuelta Liga Águila - Medellín
Diciembre 12 - Partido Vuelta Copa Sudamericana
En declaraciones a distintos medios radiales, Julio Comeseña, director técnico del Junior, señaló insistentemente que este apretado calendario no permitía la recuperación de sus jugadores. Incluso llegó a culpar a la Dimayor de “estar perjudicando el fútbol colombiano a nivel internacional”.
La posición del DIM
Ante la petición, la respuesta del DIM, en cabeza de su presidente Michael Gil, siempre fue en oposición clara a esta posibilidad. Los del rojo argumentaron que la reglamentación obligaba a tener mínimo tres días de descanso, condición que se cumplía en estas finales.
Por otro lado, el Independiente Medellín señaló la desventaja que tendría para el equipo de jugadores del Poderoso tener una para de 13 días, pues mientras Junior jugaría partidos a nivel profesional y llegaría a la final de la Liga a punto, el DIM no tendría otros partidos oficiales.
Además de ello, estaba el acuerdo al que habían llegado jugadores y dirigentes del fútbol en Colombia para que a más tardar el 10 de diciembre terminara la Liga. Esto después de que el sindicato de jugadores reclamara que el torneo estaba terminando muy tarde y perjudicando sus planes de vacaciones de fin de año.
Sobre ese acuerdo se pronunció precisamente Andrés Ricaurte, 10 del Poderoso, quien no ocultó su molestia en redes:
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