El reloj marcaba 28 minutos de juego en el estadio Maracaná de Rio en esa tarde del 28 de junio de 2014. Uruguay y Colombia empataban en los octavos de final del Mundial de Brasil, hasta que un lujo de James Rodríguez cambió la historia del partido.
Abel Aguilar, en el centro de la cancha, mandó un pelotazo que rechazó Álvaro Pereira y fue el mismo Abel quien la recibió de cabeza y se la entregó a James, que recibió el balón en el pecho de espaldas al arco y, sin dejar caer la pelota, con una volea de pierna zurda, clavó la esférica en un ángulo imposible para el arquero Fernando Muslera. Un soberbio remate de 25 metros con el que Colombia se puso arriba en el marcador.
Los jugadores emocionados corrieron a abrazarse con James mientras el mítico...