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Maradona, el 10 que la pelota extrañará

El fútbol mundial llora la muerte del exjugador argentino que fue genio en la cancha y polémico fuera de ella.

  • El festejo de Maradona tras vencer a Alemania en la final del Mundial de México-86. FOTO EFE
    El festejo de Maradona tras vencer a Alemania en la final del Mundial de México-86. FOTO EFE
26 de noviembre de 2020
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años portó la camiseta 10 el exmediocampista argentino en la Selección.

En su amplio repertorio de frases célebres, Diego Armando Maradona dijo un día: “Yo no quiero ser un ídolo ni ejemplo de nadie. Solo quiero jugar a la pelota”.

Su magia con el balón en los pies lo convirtió en referente de varias generaciones que hoy lloran por su muerte, y muchos intentan y seguirán emulando su capacidad deportiva. Jugó al balón como quiso y fue grande, genio, un dios para muchos aficionados y colegas en el mundo. “Buen viaje al más grande de la historia”, escribió René Higuita.

El Pelusa, el ‘10’, Cebollita, Pibe de Oro, entre otros remoquetes que recibió, quizá sin proponérselo fue inmenso en las canchas y fuera de ellas. Y es que, además de sus goles y técnica, con su comportamiento y declaraciones siempre levantó roncha.

Robusto y de estatura baja, irreverente, querido y odiado, luego de 60 años vividos con intensidad, dijo adiós este miércoles 25 de noviembre, siendo una leyenda.

Maradona fue amigo de causas benéficas y sociales en favor de los más desprotegidos y por ello recibió el aplauso general, pero también fue blanco de críticas por su adicción a las drogas y acciones personales que merecieron la reprobación, como los litigios judiciales con su esposa (Claudia Villafañe) y la supuesta agresión a su expareja Rocío Oliva, estando ebrio, en 2017.

“Probé la droga por primera vez en Europa en 1982”, reconoció a la prensa ese año.

Una década después, en una entrevista a la televisión italiana (Rai), confesó que cayó al túnel de la droga “a causa del estrés del fútbol”.

Nace un genio

En su figura de 1,65 metros de estatura cupo un torrente de talento que empezó a despuntar en las divisiones menores de Argentinos Juniors, luego de sobresalir en el equipo Los Cebollitas de Villa Fiorito, un populoso sector de la provincia de Buenos Aires en el que los chicos como él gambetean a diario la pobreza y las necesidades básicas.

Una comunidad que lo idolatra y aunque poco la visitaba, vive orgullosa del ídolo que vio crecer. Nunca negó su origen ni las dificultades de su familia.

“Cuando llegaba la comida, mi mamá decía que le dolía la panza porque quería que comiéramos nosotros y no alcanzaba. A los 13 años me di cuenta de que mi vieja nunca había sufrido del estómago”, reseña Sebastián Meresman, de la agencia Efe sobre las declaraciones que de adulto dio Maradona.

El quinto de ocho hijos de Dalma Salvadora Franco y Diego Maradona, nacido el 30 de octubre de 1960, escaló rápido en el balompié. Antes de cumplir los 16 años debutó en Primera División (20 de octubre de 1976). De ahí en adelante deleitó con su juego a los hinchas de los Boca Juniors, Barcelona, Nápoles, Sevilla y Newell’s Old Boys, clubes que hoy están de luto por la partida del ídolo.

Alcanzó el título como campeón con Argentina en México-1986, el certamen que lo llevó a la cúspide y en el que escribió páginas para la historia en un mismo día (22 de junio de 1986 en el estadio Azteca), al marcar el que fue considerado el mejor gol de ese siglo tras eludir a varios jugadores ingleses en un partido por los cuartos de final y convertir, con la ayuda de su extremidad superior, el tanto que denominó “La Mano de Dios”.

Josep Guardiola, actual entrenador del Manchester City, al lamentar la muerte de Diego, luego de sufrir un paro cardiorrespiratorio en su lugar de residencia, 22 días después de ser operado de un hematoma subdural, habló de la personalidad del exfutbolista y exaltó su legado: “Leí hace años una pancarta en Argentina en la que se decía que no importaba qué hubiera hecho él con su vida, lo importante era qué había hecho con las nuestras”.

En su mensaje, que replicó la agencia AFP, agregó que “para nuestra generación, el Mundial de México-1986 fue algo que hizo que este deporte fuera mejor”.

Mientras, otro histórico del fútbol, Zinedine Zidane, técnico de Real Madrid, definió al argentino como “un mito para millones de aficionados”.

No se quedó callado

De gran carácter, frentero y sin tapujos, se metió con personajes e instituciones que otros jamás se atreverían a tocar: “La Iglesia católica es un negocio total, una multinacional”, “el Papa es un político increíble” y “Dios es otra cosa” (28 octubre de 2007), le hicieron ganarse la aversión de quienes se sintieron aludidos.

Hasta el actual capitán del seleccionado de Argentina, Lionel Messi, recibió sus críticas: “Es buena persona, pero no tiene personalidad para ser un líder (...) A Messi déjenlo jugar tranquilo. Si tiene que ser el mejor de la historia, lo será”.

Fue cercano a presidentes de izquierda como Hugo Chávez, Nicolás Maduro y Fidel Castro, de quien el día de su fallecimiento, precisamente otro 25 de noviembre (2016), dijo que el líder cubano era como su segundo padre.

La Fifa (Federación Internacional de Fútbol Asociado), la AFA (Federación de Fútbol Argentino) y sus contradictores políticos, otra faceta que le atrajo, tampoco escaparon de los “dardos” del ‘10’ cuando no estuvo de acuerdo con sus actuaciones y manejo.

Polifacético e inquieto

En los libros “México-86: así ganamos la copa” y “Yo Soy el Diego”, dejó para la posteridad el relato de su mayor hazaña en el balompié y la historia de lo que fue su vida, entre la pobreza y la gloria.

Pero muchos autores se han ocupado de relatar episodios de la existencia del que para algunos es considerado el mejor jugador de la historia, por encima de Pelé, en una disyuntiva que será eterna y que hoy cobra vigencia por la muerte del argentino. La publicación más reciente y que se ocupa de aspectos psicológicos de Diego, fue del escritor y periodista Julio Ferrer: “D10S; miradas sobre el mito Maradona”.

Tras inspirar la “Iglesia Maradoniana”, una parodia religiosa creada por sus fans, fue conductor de programas de televisión en Italia y Argentina, y protagonista de documentales.

También se probó como dirigente deportivo y entrenador, dignidad que alcanzó a ejercer en la Selección albiceleste en el Mundial de Sudáfrica de 2010, llevándola hasta cuartos de final. Actualmente dirigía a Gimnasia de la Plaza en la liga de su país.

El genio balón, el hombre irreverente, odiado y amado, ya no está. Pero queda un legado eterno para el fútbol lírico.

Infográfico
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goles logró Maradona en su carrera deportiva en clubes y selecciones nacionales.
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