Otro capítulo más se suma a lo que ya es una novela que ha desvirtuado el carácter de la final de la Copa Llibertadores entre River Plate y Boca Juniors.
Tras la suspensión del encuentro este sábado por los desmanes ocurridos previo al encuentro y que dejó heridos a varios jugadores de Boca Juniors, lo que provocó la decisión de postergar el duelo para este domingo a las 3:00 p.m., ahora se añade un nuevo problema: no hay estadio para jugarlo.
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Las autoridades de Buenos Aires clausuraron preventivamente el estadio Monumental tras los disturbios ocurridos luego de que se declarara la suspensión del encuentro.
“Me acaban de decir que la cancha de River está clausurada. No sabemos dónde ni cuándo se juega”, dijo en el programa La Red el secretario general de Boca Christian Gribaudo, quien declaró también que no sabe dónde se podría jugar el partido, incluso puso en duda que se dispute este domingo.
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Sin embargo, periodistas como Juan Pablo Varsky aseguraron vía Twitter que la suspensión podrá levantarse mediante el pago de una multa. Las razones, según expone, no tendrían que ver propiamente con los incidentes sino con un posible sobrecupo en la capacidad del estadio.
Seguramente no será lo último que ocurra antes de que el árbitro decrete el inicio del mentado duelo. En las próximas horas todo podría dar un giro, siguiendo con la inestable dinámica que ha rodeado la final más polémica en la historia del fútbol sudamericano.
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