Muchas veces el talento y la disciplina no son suficientes para sobresalir en el deporte; se requiere también de manos amigas, impulsos, pues como reza un adagio popular, “es mejor tener amigos que plata”.
Contar con un apoyo constante es clave para que una persona escale en lo que ejerce y, en ese sentido, acceder a una beca universitaria se convierte en un alivio en medio de ese trasegar de incertidumbres.
Hay países, sobre todo Estados Unidos por su desarrollo y las oportunidades que brinda, que se convierten en destinos ideales para que muchos jóvenes colombianos busquen su profesionalización deportiva y académica. ¿Cómo obtener un amparo de estos?
Y es que los atletas que desde niños se encaminan hacia el alto rendimiento enfrentan una encrucijada en su formación, lo cual golpea no solo sus mentes sino también las de sus padres –y sus bolsillos– cuando van llegando a su mayoría de edad y terminan su estancia en el colegio: ¿Deporte o estudio?
En medio de ese dilema, muchos se preguntan ¿cómo seguir con ambas actividades si no se tienen los recursos o apoyos económicos suficientes?
Para los que tienen la fortuna de obtener una beca estudiantil en el exterior es una puerta de entrada para luchar por grandes metas y, de paso, tener la posibilidad de defenderse con una profesión luego de terminar sus ciclos en el deporte.
Muchos otros, por el contrario, al no tener la suerte de este auxilio abandonan la pasión en la que mostraron calidad. Pero, ¿qué hacer para que muchos de ellos no se rindan y obtengan el anhelado respaldo?
Daniel Hernández, comunicador social periodista, especialista en tenis de campo y ahora empresario, no olvida que en medio de la preocupación que lo invadía para que su hijo Sergio no desistiera en su plan de ser tenista profesional, “movía cielo y tierra” para conseguir los recursos. Así lograba que el joven viajara a torneos nacionales e internacionales, adquiriera experiencia y sumara puntos para mantenerse, categoría tras categoría, entre los mejores del país. Esto le permitía ser invitado a los mejores certámenes en su proceso de crecimiento.
A Daniel, como a decenas de papás y deportistas en Colombia, también les tocó hacer rifas, ventas, trabajar doble y hasta pedir dinero prestado para que sus hijos siguieran firmes en sus propósitos. “Uno como papá va hasta donde se pueda con los objetivos de los hijos. Pero ese camino es complicado, más cuando se necesitan por lo menos, al año, unos 400 millones de pesos para invertir en un proceso deportivo serio hacia el alto rendimiento. Nosotros contamos con muchos ángeles, además de la bendición de Celsia (empresa de energía), que nos respaldó”.
Recuerda que era un dolor de cabeza constante porque en Colombia no había torneos y debían viajar a Suramérica, Estados Unidos y Europa, y más porque nuestro país no tiene la infraestructura para desarrollar un tenista de gran nivel.
“Entonces se debe reclutar al deportista por temporadas, entre tres y seis meses, en el exterior, y todo ello cuesta”, comenta Hernández, quien en ese desafío de tocar puertas, hacer contactos y ser escuchado, encontró personas que le ayudaron para que Sergio siguiera compitiendo. Halló otra luz en Estados Unidos donde Checho, hoy convertido en uno de los mejores tenistas de Colombia, estudió becado y logró graduarse, mientras seguía jugando, en Administración Deportiva en la Universidad de Louisville, en Kentucky.
Esa experiencia y aprendizaje adquiridos con su hijo Sergio los quiso compartir para que a otros deportistas de Antioquia y Colombia no se les volviera una odisea obtener una beca.
Por tal motivo creó hace cuatro años H Sports, empresa en Colombia que se dedica a reclutar deportistas universitarios. Además representa, en el país, a USP, una de las compañías más importantes a nivel mundial para captar jóvenes talentos en busca de una beca universitaria. Otra es Match Point, que representa a AGM Education, de España, o U. Scholarship Advisers S.A.S. (Becas Americanas), empresa bogotana con más de 14 años de trayectoria y que ha enviado a más de 400 estudiantes nacionales becados.
En 2021, Daniel se ingenió, con la ayuda del Club Campestre de Medellín, un showcase de tenis, el primero en Colombia, en el que participaron jóvenes en busca de becas académicas en Estados Unidos, las cuales garantizan la entrada en el circuito competitivo universitario de ese país. Los partidos fueron grabados y montados a la plataforma mundial de Tennis Analitycs, en la que más de 100 coaches observaron el talento colombiano. Además de tenis, también ayudan para que representantes nacionales en fútbol y voleibol aspiren a becas.
Con la ayuda de este dirigente, respondemos varias inquietudes de padres de familia y deportistas que intentan seguir su ruta deportiva y académica en Estados Unidos.
1. La ventaja de tener buen nivel
Cuando se trata de un jugador destacado y está entre los 100 mejores del mundo, las universidades lo empiezan a buscar. Sergio Hernández, por ejemplo, recibió ofertas de cuatro instituciones. Otros acuden a otras estrategias, como lo han hecho varias voleibolistas que fueron pioneras con Mónica Pinillos, quien a principios de los 90 abrió puertas orientada desde Medellín por el periodista y entrenador Guillermo Montoya Callejas, con el apoyo de la entrenadora cubana Ilida Medero en Miami.
Un camino que gracias a ellos siguieron en Miami-Dade Ángela Naranjo y Paula Bedoya; y otras deportistas como Olga Correa, Etanislada Cuello, Marisol Mosquera, Kenny y Yesmina Moreno, y Marcela Gamarra, en una labor que también apoyó por varios años el entrenador Hugo Villa.
2. Elección de la universidad
Se debe determinar cuál realmente se adapta a cada jugador en cuanto a nivel deportivo, parte académica, ubicación de la institución, su cultura, religión. Existen un montón de variables a tener en cuenta. La mejor oferta a Checho fue de la Universidad de Las Vegas, pero tomaron la decisión de no aceptarla por la edad del muchacho (18 años) y el entorno. Luego iban a firmar con Alabama y al final les cambiaron las reglas. Otro requisito es ser deportista amateur, en el caso del tenis, que no haya ganado más de 10.000 dólares en premios.
3. Escollos a superar
Muchas veces, cuando se hace el proceso para ser admitido en una universidad, cambian las reglas o por desconocimiento y eso altera los planes. Cuenta Daniel que les dijeron que para el primer año había que pagar 3.000 dólares y que después les daban la beca completa. Por eso creó su empresa, para ayudar a los jóvenes a que puedan conseguir un lugar donde desarrollarse como estudiantes, persona y deportistas.
4. Qué buscan las instituciones
Lo que tienen en cuenta los entrenadores y universidades a la hora de reclutar a un estudiante-atleta es un buen nivel deportivo, un buen promedio académico, sobre de todo de los últimos cuatro años en el colegio.
También, un nivel de inglés que por lo menos permita aprobar dos exámenes que son requisitos para estudiantes internacionales, como el Toefl y SAT. Igualmente, lo relacionado con habilidades blandas que consiste en ser buen líder, adaptabilidad, ser disciplinado, respetuoso...
5. Lo que brinda una universidad
Un estudiante atleta se puede ahorrar, en el solo proceso deportivo, entre 40 y 50 mil dólares en el año, pues la universidad brinda uniformes, entrenadores, asistentes, preparadores físicos, médicos, kinesiólogos, nutricionistas, sicólogos, se viaja a competir y se está en los mejores hoteles, se come en buenos restaurantes, y cuentan con grandes instalaciones para entrenar. Por ejemplo, a Sergio, le daban cuatro raquetas cada seis meses, cuerdas, tenía patrocinio de Adidas... Todo ello lo da la universidad, lo cual es complicado que lo pueda patrocinar un padre de familia.
6. La diferencia de las becas
El 10% de las becas son completas, el 90% son parciales. Esas becas completas se les da a esos deportistas que marcan diferencia. Son 24 deportes avalados por las organizaciones del deporte universitario en Estados Unidos, entre ellos tenis, golf, natación, fútbol, baloncesto, voleibol, béisbol, fútbol americano, hockey sobre hielo y sobre césped, atletismo.
7. Cómo se logran los contactos
Ahora todo está en las redes sociales y hay páginas que informan de los ranking académicos de las universidades, así como el escalafón atlético. Ahí es donde está el lío, porque hay que levantarse un perfil, llenar todos los documentos que te hagan elegible ante las distintas organizaciones deportivas de Estados Unidos, sacar la lista de instituciones, hacer esa campaña de comunicación con los coaches, cómo escribir un correo, cómo presentarse para una entrevista, cómo negociar una beca... Los trámites de admisión son complicados al tener que llenar una serie de cartas, ensayos, pedir notas, visa, cosas por las que muchos desisten.
8. Las 4.800 opciones
Hay que tener una lista de universidades donde la persona considere que puede ser exitoso. Hay más de 4.800 universidades en Estados Unidos. Además de buen rendimiento académico, hay que presentar garantías de que se tiene conocimiento del idioma inglés. Pero si el deportista no se prepara desde pequeño, y no se asesora como debe, ese objetivo de llegar al profesionalismo será mucho más duro. Cabe recordar que el estudiante internacional tiene cuatro años de elegibilidad, es decir, posee ese tiempo para estudiar y competir con beca en Estados Unidos. Lo ideal es que inicien el proceso dos años antes de graduarse del colegio.
Como se puede percibir, la tarea no es fácil, pero vale la pena hacer el esfuerzo aún más al saber que el deporte no es para toda la vida. Porque como dice Daniel Hernández, si hay una lesión el deportista puede ver afectado su camino hacia el alto rendimiento, pero si termina su carrera, “esta se convierte en una póliza para poder defenderse en la vida”.
Competir en el exterior, otra puerta para ser becado
La importancia de viajar fuera del país desde temprana edad para competir en distintos torneos, en los que se puede exhibir potencial deportivo y hacer contactos, es otra de las vías para lograr una beca deportiva y académica en otro país. Así le sucedió a Juanita Hernández Ramírez -foto en el recuadro- y a otras voleibolistas colombianas que ahora gozan de este privilegio en los Estados Unidos.
Juanita, hija de Mónica “La Flaca” Ramírez, exvoleibolista que representó a Antioquia entre 1985 hasta 2011, y John Hernández, preparador físico del Envigado F.C., heredó el talento de su madre. Y con este también halló la oportunidad de estudiar con todo pago en suelo norteamericano pero desde el high school, es decir, el colegio. En agosto pasado comenzó el grado once en Daytona, Florida, en compañía de Mariana Castaño, del municipio de Bello y también Selección Antioquia de voleibol.
“Obviamente con este paso que dieron tendrán más posibilidades de llegar a una universidad”, comentó La Flaca, al agregar cómo se le empezaron a abrir las puertas a su hija, quien comenzó en el deporte a los diez años de edad.
“Cuando ella tenía 12 viajó con un club de Medellín a jugar por primera vez a Estados Unidos un torneo en Orlando conocido como el AUU Championship. Desde ese momento la empezaron a observar los cazatalentos”, indicó Mónica, al agregar que al año siguiente retornó a ese evento con un elenco de Sabaneta (Sabavoley Club).
Agregó que por intermedio de su amiga de la infancia, la exvoleibolista Olga Lucía Correa, una de las mejores pasadoras en la historia del país, y que vive en Estados Unidos, su hija también tuvo amparo en ese país. “Era la que la atendía y hospedaba”. De hecho, Correa es casada con Kiko Benoit, entrenador en el College de Miami DADE, universidad en la que ahora estudian becadas las también voleibolistas paisas Juliana Laguado, Paulina Agudelo, María José Arbeláez y Katiana Mejía.
Gracias a ese vínculo con Correa y Benoit, este quien a la vez labora en un club de Miami, Juanita fue invitada a competir en 2023 por dicho conjunto en un torneo a esa ciudad y en el cual terminó siendo la jugadora más valiosa. A partir de ese momento, la deportista de 1.80 metros de estatura siguió siendo llamada, con todo pago, a nuevas competiciones y empezó a aspirar a una becada, la cual obtuvo finalmente con DME Academy Sports. “Es una institución para atletas camino a la élite, los becan para potenciarlos y mostrarlos a las universidades”, añadió Mónica, feliz por las oportunidades que se le presentan a su hija, y con privilegios que ella no tuvo cuando era deportista. “Cuando a mí se me presentó la posibilidad de beca, esta no era del ciento por ciento, era solo algo, y en mi casa no había cómo pagar el dinero restante. Ahora, con Juanita, todo lo cubre el colegio. Tiene estudio, hospedaje, viajes, alimentación, cuadernos, todo”.