Lo que para muchos sería un acto suicida, para Spencer Seabrooke se convirtió en un récord mundial luego que lograra recorrer 64 metros de distancia entre dos acantilados en Squamish, Canadá.
Este hábil y osado equilibrista cruzó a 290 metros de altura la distancia solo con la confianza en sus capacidades y sin ningún tipo de protección.
“Es muy emocionante y divertido. Aprendes a confiar en ti mismo”, le dijo Seabrooke a la BBC tras el espectacular acto.
La adrenalina, la concentración y por supuesto el mismo paisaje fueron algunos de los elementos que utilizó a su favor el hombre de 26 años que sufrió un pequeño percance cuando apenas iniciaba el recorrido.
Ante la pérdida del equilibrio logra sostenerse con su mano evitando caer al vacío y retomando el camino por la cuerda. “Tratar de recuperar la calma. Es muy intenso cuando te paras allí sin el arnés”, agregó.
Esta modalidad es conocida como slackline y consiste en el desplazamiento a través de una cinta plana de nylon y no una cuerda.