Son las 7:00 en punto de la mañana y en el barrio Santa Lucía, en la comuna 12, un camión recolector de basura irrumpe en las calles al son de su campana y una voz inesperada. Desde la plataforma trasera, una soprano entona una melodía al ritmo de Carmen, la célebre ópera de Georges Bizet: “Miércoles y sábado, la basura se saca hoy si no otro día vas a acumular”. Los vecinos, sorprendidos, salen a las puertas, abren las ventanas, graban con sus celulares y algunos incluso se animan a cantar con ella.
¿Quién es la cantante de Ópera que canta desde el camión de basura?
La protagonista es Estefanía Palacio, cantante lírica egresada de la Universidad EAFIT, con más de 15 años de trayectoria en el canto, festivales internacionales y programas de formación artística en la ciudad. Esta vez, no está en un teatro, sino caminando junto a un vehículo de Emvarias en un recorrido de más de dos horas por las calles del occidente de la capital antioqueña. Acompañada por tres operarios que recogen las bolsas de basura a su lado, Estefanía mezcla arte con pedagogía ciudadana.
“Toda la calle es un escenario, me dejo llevar”, comenta a EL COLOMBIANO con una sonrisa. “Estoy feliz porque esto es diferente, disruptivo. Uno no espera ver a una cantante lírica con vestido y tacones, caminando junto a un camión de basura. Pero por eso mismo la gente se detiene, escucha, pregunta, participa. Y el mensaje se queda”.
Ópera en las calles de Medellín
La escena hace parte de la campaña Ópera en las calles de Medellín, una estrategia de la Secretaría de Cultura, en el marco del programa Medellín es como Vos, y con el acompañamiento logístico y operativo de Emvarias Grupo EPM.
Según explicó Liliana Peláez, coordinadora encargada de comunicaciones de la empresa, la iniciativa responde a una problemática puntual: los residuos que se sacan fuera del horario establecido: “A veces la gente saca la basura mucho antes de que pase el camión, lo que genera puntos críticos, malos olores, plagas, desorden. La idea es que los residuos estén en la calle solo cuando el vehículo está pasando”.
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Con el uso de una herramienta inesperada, como la ópera, se busca que el mensaje no solo se entienda, sino que se recuerde. “Es algo pegajoso, una melodía que conecta con el oído y con la rutina”, explica Estefanía. “No es lo mismo decirle a alguien ‘saque la basura los miércoles y sábados’ que cantárselo en una melodía que no se le olvide”.
Pero el recorrido no es solo auditivo. Estefanía se viste con un atuendo llamativo: un vestido largo de gala, maquillaje escénico y tacones altos. “La idea también es romper el esquema visual. No venirme con uniforme o ropa deportiva, sino mostrar que esto es una puesta en escena”. Y aunque a veces camina por calles empinadas, sorteando carros y aceras irregulares, no muestra señales de agotamiento. “Gracias a la técnica vocal, puedo cantar a capela, sin dañar la voz, incluso por encima del ruido del camión”.
Durante la jornada, la interacción con los vecinos es constante: algunos salen al balcón, tararean, otros toman fotos, le piden repetir el canto y los propios operarios de Emvarias se suman a la melodía. “Es muy bonito ver cómo el equipo se integra”, dice. “Al principio me decían que tuviera cuidado, que no me fuera a caer, pero después ya me estaban coreando”.
“Hay días para comer fríjoles, otros para ir a ciclovía y unos más para los clásicos... de igual manera hay días para sacar la basura”, explicó el secretario de Cultura Ciudadana, Santiago Silva, al lanzar la estrategia. Su propósito es que Medellín recupere el orden urbano y el sentido de pertenencia que inspiró el apodo de Tacita de Plata.
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El programa comenzó en el barrio Santa Fe, comuna 15, y se desplegará en 80 puntos críticos del Distrito durante todo el año. Desde la Alcaldía, seleccionaron los sectores donde más se incumplen los horarios de recolección y “además de la intervención lírica, habrá jornadas de pedagogía en barrios estratégicos, reconocimiento a buenas prácticas y fortalecimiento de la separación de residuos desde la fuente”.
Emvarias, que opera con 122 carros compactadores, 1.181 operarios y 541 rutas de recolección, recoge 1.930 toneladas de residuos cada día. Pero dicen que “la infraestructura no basta sin la colaboración ciudadana”. Por eso, este esfuerzo de educación y sensibilización busca movilizar emociones y un mejor comportamiento de cada vecino.