La clarinetista Paula Gallego –nacida en 1990 en Rionegro– inició su recorrido musical a los doce años. En 2020 finalizó sus estudios en el Conservatorio Estatal Chaikovski, de Moscú. Este año fue invitada por segunda vez a participar en la programación del Cartagena Festival de Música. Después de presentarse en dos conciertos, regresó a Antioquia a orientar sus cursos en Marinilla y Rionegro. EL COLOMBIANO habló con ella respecto al papel de las mujeres en el circuito de la música clásica.
Hay una tendencia de relievar el papel de las mujeres en todos los escenarios. ¿Algo de ese espíritu ha llegado al circuito de la música clásica?
“Las mujeres en la música por muchos años estuvieron vetadas, no podían ni tocar ni componer. Luego en algún momento se les permitió tocar determinados instrumentos. Ahora eres libre de escoger tu instrumento y llevarlo al nivel que quieras, aunque no deja de ser mal visto (en algunos casos) que una mujer por ejemplo, toque trompeta o trombón. Creo que esa percepción ha ido cambiando y muchas mujeres han demostrado ser igual de competentes que los hombres, es importante que esa mentalidad se deje a un lado tanto por hombres como mujeres, que se dejen los estereotipos, que las mujeres nos atrevamos más a mostrar nuestro trabajo y a apoyarnos entre nosotras.
No es una situación única de la música clásica, es recurrente en cualquier tipo de agrupación. Para ser honesta, no entiendo en qué momento se le ocurrió a alguien decir que las mujeres no podemos hacer música, no entiendo la razón. Pero sí puedo decir que esto está cambiando y que en Colombia hay mujeres muy talentosas, que se han entregado a sus carreras y que vale la pena tener en cuenta”.
¿Cuáles?
“Ana María Romano, Natalia Valencia, Johana Montaño, Laura Valbuena, Laura Navarrete, Lorena Ríos, Sandra Sánchez, Diana Carolina Granda. Las dos primeras son compositoras en el campo de la música electroacústica”.
¿Cuáles son los instrumentos que con mayor frecuencia tocan las mujeres?
“Diría yo que la flauta. Pero no es un indicador, he conocido mujeres que interpretan desde el instrumento más grande hasta el más pequeño”.
Desde su experiencia, ¿hay diferencias entre la sensibilidad artística de los hombres y la de las de las mujeres?
“No creo que haya diferencia por ser mujer, cada persona siente la música de manera diferente. Si bien hay estilos para interpretar la música, siempre cada quien le impone su sello. Creo que depende de la forma en la que te acercas a la música, si es algo que te gusta o no, si es algo con lo que te sientes conectado o identificado”.
¿Hay diferencias en los procesos formativos musicales de ambos sexos?
“En mi experiencia, no. Yo era la única mujer en la clase de mi profesor en Moscú y jamás me trató de manera diferente. No veo por qué el proceso deba de ser diferente, si bien es algo individual, en el que cada uno tiene su propio camino no tiene razón de ser enseñar de otra manera al ser hombre o mujer”.