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Este es el pueblo antioqueño que “tiene” 2 diciembres y una iglesia de 480 años

A poco más de una hora de Medellín, Montebello ofrece a los visitantes locales y extranjeros una amplia oferta cultural y gastronómica.

  • Montebello tiene casi siete mil habitantes, la mayoría en la zona rural. Su casco urbano cuenta con oferta gastronómica y de hospedaje para los visitantes. FOTO: Julio Herrera
    Montebello tiene casi siete mil habitantes, la mayoría en la zona rural. Su casco urbano cuenta con oferta gastronómica y de hospedaje para los visitantes. FOTO: Julio Herrera
  • Este es Salvador Domínguez en el Museo La Estación. FOTO: Julio César Herrera.
    Este es Salvador Domínguez en el Museo La Estación. FOTO: Julio César Herrera.
  • Así se celebra el “segundo” diciembre en Montebello, Antioquia. FOTO: Cortesía.
    Así se celebra el “segundo” diciembre en Montebello, Antioquia. FOTO: Cortesía.
  • Estos son Jair Pineda y María Elena Olmos en su finca en Montebello, Antioquia. FOTO: Julio César Herrera.
    Estos son Jair Pineda y María Elena Olmos en su finca en Montebello, Antioquia. FOTO: Julio César Herrera.
hace 7 horas
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A menos de sesenta kilómetros de la salida sur de Medellín, Montebello le ofrece a los visitantes nacionales y extranjeros una colección de paisajes que comienza en la vía de acceso a su casco urbano.

En ese circuito de exploración se debe incluir la visita al corregimiento de Sabaletas, que tiene entre sus edificaciones a la iglesia católica más antigua de la geografía de Antioquia.

Contexto: Con más de 400 años, esta es la iglesia más antigua de Antioquia

Ya en el pueblo se puede visitar el Museo La Estación, antes conocido con el nombre del Bramadero. En esa casa, Salvador Domínguez Restrepo recibe visitas de personas interesadas en conocer los utensilios que hicieron más fáciles las vidas de sus antepasados. Allí hay discos antiguos, los tatarabuelos de las plataformas musicales.

También hay páginas de periódicos antiguos y lugares que recrean la cotidianidad de las familias de antaño: la fonda, la parroquia, la casa campesina. Además de los objetos, la misma vida de Salvador es toda una caja de sorpresas. En su momento ejerció diferentes oficios, casi todos olvidados hoy.

Luego de esa experiencia con el ayer, el turista puede ir a la finca de Jair Pineda y María Elena Olmos. Este plan incluye la degustación de productos hechos con mortiño, un fruto con una carga alta de antioxidantes. Si tiene tiempo y energía, puede subir al alto de la Virgen a contemplar las montañas de la zona y ver los trozos de un camino prehispánico.

El pasado de la región está en una casa de Montebello

A sus 82 años, Salvador Domínguez Restrepo sigue al frente del Museo La Estación, antes conocido con el nombre de Bramadero. Allí tiene una colección de 10.000 discos de música antigua y una biblioteca de aproximadamente 3.000 libros, además de cientos de objetos antiguos adquiridos durante décadas. Al menos esas son las cifras que suelta Salvador al ingreso del museo, ubicado en la entrada de Montebello.

Desde hace décadas, ha dedicado su vida a conservar objetos antiguos. Dice que comenzó a trabajar a los 15 y que nunca dejó de aprender de manera autodidacta. Su primera colección estuvo conformada por discos de Columbia, Víctor y Odeón, este último conocido por las grabaciones de Carlos Gardel. Inicialmente los compraba para venderlos, mientras ejercía oficios relacionados con la reparación de vitrolas, pianolas, tragamonedas y diferentes equipos mecánicos.

También fue pintor y escultor y estuvo contratado por varias de las industrias paisas de mayor renombre. Sin embargo, el oficio que más marcó su trayectoria fue la instalación y reparación de relojes monumentales de iglesias, labor que desempeñó durante más de seis décadas en distintas regiones del país. Domínguez recuerda que los relojes y las campanas llegaban desarmados en grandes guacales y debían ser instalados pieza por pieza. Explica que en Medellín eran muy pocas las personas que realizaban ese trabajo y que él aprendió sin maestros, apoyándose en libros especializados.

Este es Salvador Domínguez en el Museo La Estación. FOTO: Julio César Herrera.
Este es Salvador Domínguez en el Museo La Estación. FOTO: Julio César Herrera.

Entre los documentos que conserva figura un acta de 1978 correspondiente a la instalación de un reloj francés en el municipio de Morales, en Bolívar. El registro deja constancia de la entrega de la obra y señala que el reloj daba las campanadas cinco minutos antes de la hora exacta, una característica propia del mecanismo y no una falla de funcionamiento.

Durante su recorrido profesional trabajó en diferentes departamentos del país e incluso tuvo talleres en San Andrés. Además de instalar relojes, también restauró imágenes religiosas, reparó cajas fuertes y recuperó piezas mecánicas antiguas para coleccionistas.

Su interés por conservar objetos antiguos dio origen al museo que hoy funciona en su propiedad. La colección está conformada por relojes, muebles, discos, instrumentos musicales, objetos religiosos, artículos domésticos y otras antigüedades. Domínguez asegura que prácticamente todas las piezas fueron compradas con recursos propios, aunque en ocasiones vendía objetos repetidos para adquirir otros nuevos.

Entre las piezas que conserva destaca un reloj con cerca de 200 años de antigüedad. En diferentes espacios del museo también mantiene radios, muebles, baúles y otros elementos históricos. Además de las antigüedades, Domínguez conserva recortes de prensa sobre su trayectoria y recuerda que durante años realizó programas dedicados a la música antigua. Entre sus preferencias musicales menciona la música clásica, el tango de Carlos Gardel y los intérpretes mexicanos Jorge Negrete, Pedro Infante, Juan Arvizu y Alfonso Ortiz Tirado.

Una fiesta con un objetivo social

En Montebello tienen la creencia de que son el único pueblo de Antioquia con dos diciembres. Tienen el tradicional, el de todo el mundo. Pero también celebran otro en julio, condensado en casi doce horas de entretenimiento y pachanga. Se trata de Como en diciembre, un evento organizado desde hace 17 años por la Sociedad San Vicente de Paúl con el objetivo de recoger fondos para el sostenimiento de sus obras de solidaridad.

Durante años fue un evento privado, con venta de boletas, pero en esta ocasión la organización decidió trasladarlo al parque principal de Montebello y abrirlo a toda la comunidad. Tendrá lugar este domingo 19 de julio, desde las 11:00 a. m. hasta la medianoche.

A lo largo de la jornada, la organización recrea las tradiciones de diciembre, con música, comida, decoración y actividades propias de las celebraciones de fin de año. “Hacemos todo lo de Navidad, alimentación de Navidad, música, nos damos el Feliz Año a las 12 de la noche, escondemos el Niño Dios, bueno, hacemos todo lo que se hace un 24 y un 31 de diciembre, pero a mitad de año”, contó Diego Aguirre Mesa, presidente de la Sociedad San Vicente de Paúl de Montebello.

La programación comenzará a las 11:00 a. m. con actividades culturales y presentaciones de grupos de danza de adultos mayores. Entre las 2:00 y las 5:00 p. m., aproximadamente, los asistentes podrán ver en pantalla gigante la final del Mundial de fútbol. La jornada continuará con una rifa de un caballo y, en la noche, comenzarán las presentaciones musicales.

Así se celebra el “segundo” diciembre en Montebello, Antioquia. FOTO: Cortesía.
Así se celebra el “segundo” diciembre en Montebello, Antioquia. FOTO: Cortesía.

La programación incluirá música decembrina, popular, carrilera, guasca y crossover. También habrá venta de tamales, morcilla, empanadas, chicharrón, dulces, manjares y otros productos de la gastronomía tradicional de diciembre.

La Sociedad San Vicente de Paúl de Montebello es una entidad sin ánimo de lucro que atiende a adultos mayores en situación de vulnerabilidad. Según Aguirre, la institución lleva cerca de 70 años prestando sus servicios en el municipio. “Tenemos un hogar en el que albergamos a todas estas personas y les damos vivienda, alimentación, vestuario, medicamentos, pero y sobre todo compañía”, señaló.

Actualmente, 16 adultos mayores viven en el hogar. Ninguno paga por los servicios que recibe. La institución se sostiene con donaciones y actividades de recaudación, entre ellas la celebración de Como en diciembre.

Nelly Ospina López hace parte de la Sociedad San Vicente de Paúl desde hace 20 años. Según explicó, la organización está integrada por 10 personas entre miembros de la junta y voluntarios, la mayoría adultos mayores. Además del hogar, la Sociedad San Vicente de Paúl cuenta con un ropero que funciona varios días a la semana y recibe ropa donada desde Medellín y Estados Unidos. La entidad también realiza visitas y otras actividades de apoyo a personas necesitadas del municipio.Para esta edición, la organización espera recaudar alrededor de 15 millones de pesos.

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Ruta de mortiño: el secreto del antioxidante

En su finca, Jair Pineda dice que la vida del campo le enseñó que si se le da tiempo a la montaña ella misma se renueva. “La mejor relación que tenemos con los árboles es la de no hacer nada, no intervenir”. Químico con experiencia en el manejo de sustancias peligrosas, él tiene una finca a quince minutos del casco urbano de Montebello, un municipio del suroeste de Antioquia, a poco más de una hora de distancia de Medellín en carro.

Una de las reglas fundamentales de la visión taoísta del mundo se denomina Wu wei y consiste precisamente en la no acción. Pensemos, por ejemplo, en la historia de Sol Nativa, la microempresa de Jair y María Elena Olmos, su esposa. Una vez retirados de sus trabajos de oficina, ellos quisieron restaurar un bosque nativo y atraer aves con la siembra de árboles frutales. En medio de esa labor, mientras sembraban robles, cedros, yarumos y otras especies locales, descubrieron el mortiño.

Hace unos 12 años comenzaron a multiplicarlo sin pensar en un aprovechamiento comercial. Solo después descubrieron que el fruto tenía un alto potencial gastronómico y nutricional. “Nos dimos cuenta de que con esto hacían tortas, postres y muchos productos. Empezamos a investigar y entendimos que era una fruta con enormes posibilidades”, dice Jair.

El mortiño pertenece a la misma familia botánica de los arándanos. Sin embargo, explica Pineda, presenta una concentración de antioxidantes superior a la de ese fruto ampliamente comercializado en Norteamérica y Europa. Además, destaca que se trata de una especie nativa que no requiere fertilizantes ni fumigaciones.

Estos son Jair Pineda y María Elena Olmos en su finca en Montebello, Antioquia. FOTO: Julio César Herrera.
Estos son Jair Pineda y María Elena Olmos en su finca en Montebello, Antioquia. FOTO: Julio César Herrera.

El primer producto que desarrollaron fue una mermelada artesanal. Posteriormente llegaron los postres, los vinos y nuevas preparaciones elaboradas en la misma finca. Uno de esos obtuvo reconocimiento nacional hace tres años durante un evento realizado en Jericó, donde el cheesecake de mortiño elaborado por María Elena Olmos recibió el primer lugar en un concurso de maridaje entre café y productos gastronómicos.

Toda la producción se realiza en la finca con apoyo de dos trabajadores permanentes del municipio y mano de obra local cuando se requiere. Paralelamente adelantan el proceso para obtener el registro sanitario del Invima. Aunque han recibido invitaciones para aumentar la escala de producción, la familia asegura que su objetivo no es industrializar el proyecto. “No queremos crecer al punto de llenar tractomulas. Queremos producir hasta donde el trabajo siga siendo un disfrute”, dice Jair.

La finca también conserva un bosque nativo de aproximadamente 14 hectáreas que alberga un tramo del antiguo Camino de Abejorral o Ruta del Mariscal Robledo, una vía prehispánica utilizada por comunidades indígenas para comunicar el altiplano con el Valle de Aburrá. Pineda considera que ese camino posee un importante valor histórico y plantea la necesidad de impulsar su reconocimiento como patrimonio arqueológico.

Además del componente productivo, la familia abrió las puertas de la finca al turismo rural mediante el Tour del Mortiño. La experiencia incluye caminatas por el bosque, recorridos por los cultivos, explicación sobre la historia y propiedades del fruto, demostraciones del proceso de elaboración de vinos y mermeladas, degustaciones, almuerzo y hospedaje para quienes deseen permanecer en el lugar.

Bloque de preguntas y respuestas

¿Dónde queda Montebello, Antioquia, y cómo llegar desde Medellín?
Montebello está ubicado en el suroeste de Antioquia, a menos de 60 kilómetros de la salida sur de Medellín. El recorrido en carro toma poco más de una hora y, durante el trayecto, los visitantes pueden disfrutar de paisajes de montaña antes de llegar al casco urbano del municipio.
¿Qué hacer en Montebello, Antioquia?
Montebello ofrece experiencias para quienes disfrutan de la historia, la naturaleza y la gastronomía. Los visitantes pueden recorrer el Museo La Estación, que alberga miles de objetos antiguos y una extensa colección de discos; conocer el corregimiento de Sabaletas, donde está la iglesia católica más antigua de Antioquia; y visitar la finca Sol Nativa para vivir el Tour del Mortiño, una experiencia que incluye caminatas por el bosque, degustaciones de productos elaborados con esta fruta nativa y la posibilidad de hospedarse en el lugar.
¿Cuál es el pueblo de Antioquia que celebra dos diciembres al año?
Montebello es conocido por celebrar “dos diciembres”. Además de las festividades tradicionales de fin de año, cada julio realiza el evento Como en diciembre, una jornada en la que recrea las costumbres navideñas con música, comida típica, decoración y actividades propias del 24 y el 31 de diciembre. La celebración tiene un propósito solidario: recaudar fondos para el hogar de adultos mayores administrado por la Sociedad San Vicente de Paúl.

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