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Eilenberger y las cuatro mentes detrás de las ideas de un siglo

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El alemán es escritor, columnista y editor en jefe de la revista Philosophie Magazine en su país. FOTO Cortesía Annette Hauschild.

Para Wolfram Eilenberger la filosofía no se trata de encontrar respuestas acertadas, “sino de hacer las preguntas correctas”. Así ha sido para él desde que decidió transitar por ese camino tanto en su vida cotidiana como en la profesional.

Le gusta sentir que la filosofía es un termómetro para sus acciones, para caer en cuenta de ellas, porque considera que no se trata de una disciplina académica, no es algo que se estudia en la universidad solamente. Escribe libros y artículos sobre ella, así es como subsiste, pero para Eilenberger esta es la disciplina que dicta la forma de conducir su existencia y se pierde constantemente entre preguntas.

Aunque procura aplicar ese principio para todo, solo hace una excepción y es con su otra pasión: el fútbol. Es un hincha ferviente del Bayern Münich, el equipo en el que figura James Rodríguez, quien patea con la zurda como él.

“La belleza del deporte, especialmente el fútbol, es que es como una aspiradora en tu mente”, cuenta y por eso cuando está en la cancha es el único momento en el que la filosofía no interviene.

“No tienes que pensar más, eres pura acción”.

Pero una vez se agotan los 90 minutos, vuelve a dejarse envolver de dudas. Es ahí cuando recurre a la filosofía también como documento histórico para comprender lo que pasa con las millones de decisiones que toman los demás por fuera de la cancha.

Los protagonistas del libro

Si hay una razón por la cual el nuevo libro de Eilenberger, Tiempo de Magos, la gran década de la filosofía, se enmarcó entre 1919 y 1929 fue porque allí se gestó gran parte del pensamiento de cuatro hombres: Walter Benjamin, Ledwig Wittgenstein, Martin Heidegger y Ernst Cassirer.

Para él, quien ha estudiado por años sus obras y su estructura lógica, fueron ellos quienes definieron la mentalidad del siglo XX. Durante esa década, Alemania aún padecía el latigazo de la Primera Guerra, su gente sufría “y se puede decir que los años de crisis son buenos para la filosofía porque son en los que más se necesita y cuando está en su mejor punto”, cuenta.

Pero, ¿por qué publicar un libro sobre lo que esos filósofos pensaron de su época hace 100 años? Es posible que el mundo ahora esté atravesando condiciones similares a las de esa época. Por eso el alemán considera que los análisis de estos cuatro pueden ser útiles en 2019.

“En esos años había un problema similar al que hoy llamamos noticias falsas, es decir, que hay mucha información circulando de una manera muy acelerada”, explica. “La gente de los 20 tenía esa mentalidad de que había tanta información allá afuera que no se podía confiar en ella. No se sabía qué era real y qué no”.

A eso se le suma el hecho de que el mundo se volvía “más pequeño”. Los aviones, los cruceros, los teléfonos, la radio y otros elementos del mundo moderno llegaron y la gente empezó a tener la idea de que el mundo se volvía más rápido y pequeño.

Los protagonistas del libro que vino a presentar al Hay Festival en Colombia son cuatro individuos que pensaban de manera muy distinta frente a lo que sucedía a su alrededor.

“Wittgenstein era un hombre muy solitario y triste que tenía una habilidad genial para la filosofía”, cuenta.

Buscaba la claridad y un estado de paz en su mente, quería llegar al punto en el que no tenía que hacerse más preguntas. Benjamin era un hombre de grandes ciudades, “porque allí encontraba el corazón de las ideas filosóficas y la velocidad de los tiempos modernos”.

Heidegger, de manera contraria a Wittgenstein, quería encontrar más preguntas. “Era un hombre dominante y carismático que disfrutaba manipular otras personas. Se podría decir que disfrutaba la intensidad de la filosofía, casi como otros buscan la intensidad de la guerra”. Tenía ideas cerradas sobre la homogeneidad y el miedo político.

Por último estaba Cassirer, “el único en sus cabales”, cuenta. “No intentó quitarse la vida, ni tuvo desórdenes sexuales”. Era un hombre normal, con un buen matrimonio y buenas relaciones con sus hijos. “Era un sujeto común que se levantaba y hacía filosofía sin hacer ruido y sin quejarse”. Promovía la apertura, la democracia y la pluralidad.

Estos dos últimos chocaron, como tratando de imponer dos visiones de mundo completamente opuestas, algo que pareció trasladarse al contexto político alemán y su posterior desenlace en las décadas siguientes.

Heidegger pensaba que el miedo político era necesario para el funcionamiento de la sociedad, mientras Cassirer consideraba que las personas debían deshacerse del miedo por medio de la razón. “La historia terminó dándole razón a uno de ellos y estos filósofos son un ejemplo de lo peligroso que puede ser que sus ideas sean oscuras”, analiza.

Para el autor, las crisis son motor para el pensamiento y como lo cuenta su libro, un espejo para verse una y otra vez en una historia que parece estar amarrada a la repetición de manera interminable.

en definitiva

Eilenberger escribió un libro inspirado en la visión filosófica sobre el contexto político y social de Alemania hace 100 años. Su texto muestra cómo esas apreciaciones pueden ser actuales.

Contexto de la Noticia

Paréntesis Dos Polos opuestos

En un momento en el que Hitler estaba en ascenso, Cassirer y Heidegger tenían dos ideas completamente distintas frente al destino de Alemania. “Cassirer encarnaba ideas de democracia, educación, pluralidad, tolerancia y Heidegger tenía ideas de derecha relacionadas con el miedo y la homogeneidad”, dice. No solo era una colisión filosófica, era un encontrón entre culturas. “Cuando estos dos se encuentran, se da un momento que, para los que lo vivieron, resultaba decisivo sobre para dónde iba el futuro alemán. Algo que la historia permitió ver fue que Heidegger no solo ganó, sino también su visión del mundo”.

Valeria Murcia Valdés

Periodista que entiende mejor el mundo gracias a la música, que atrapa cada momento que puede a través de su lente fotográfico y a la que le fascina contar historias usando su voz.

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