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Cine | PUBLICADO EL 13 enero 2022

Entre la niebla, una película colombiana que se estrena este jueves

A través de su apuesta estética, esta película colombiana que se estrena hoy llama la atención sobre la emergencia ambiental.

  • Entre la niebla fue filmada en el páramo de Sumapaz, Cundinamarca, entre los 3.200 y 4.500 metros sobre el nivel del mar, un área protegida que implicó muchas limitaciones. FOTO cortesía
    Entre la niebla fue filmada en el páramo de Sumapaz, Cundinamarca, entre los 3.200 y 4.500 metros sobre el nivel del mar, un área protegida que implicó muchas limitaciones. FOTO cortesía
  • Entre la niebla fue filmada en el páramo de Sumapaz, Cundinamarca, entre los 3.200 y 4.500 metros sobre el nivel del mar, un área protegida que implicó muchas limitaciones. FOTO cortesía
    Entre la niebla fue filmada en el páramo de Sumapaz, Cundinamarca, entre los 3.200 y 4.500 metros sobre el nivel del mar, un área protegida que implicó muchas limitaciones. FOTO cortesía

P arece tratando de escapar de un planeta en inminente extinción. Está solo con su padre, que tiene capacidades limitadas y trata de buscar quién le ayude a que no destruyan el lugar donde vive. Al mismo tiempo sabe que tiene que tener una salida de emergencia por si todo sale mal.

Parece el argumento de una cinta de superhéroes, pero es la historia de la película colombiana Entre la niebla dirigida por Augusto Sandino, que se estrena hoy. Ese planeta, que parece lejano, es el páramo de Sumapaz, a menos de cinco horas de Bogotá.

Aunque el relato es heroico, es la realidad de líderes sociales y campesinos que quieren preservar los recursos naturales colombianos, a merced de la explotación ilegal.

Un lenguaje propio

Sandino prefiere que hablen las imágenes surreales y artificiosas, en medio de los paisajes del páramo, a los diálogos extensos y testimoniales. F, su protagonista, está muy solo, su padre no puede hablar y sus conversaciones más largas suelen ser con su madre en medio de la oración, en Sunapakún, un dialecto creado específicamente para la película. Por eso trata de aprender inglés, para comunicarle al mundo lo que sucede en su entorno, donde las volquetas y la dinamita destruyen una de las fuentes de agua potable más importantes del mundo.

La película está llena de preocupaciones actuales: la amenaza a los recursos naturales no renovables, los peligros a los que se enfrentan quienes tratan de cuidarlos, la falta de oportunidades en el campo y el riesgo que corre el patrimonio cultural, con la globalización y sus atractivos.

Sandino le prestó especial atención a las lenguas en el guion, para poder resaltar que, según la Unesco, “al menos el 40 % de las 7.000 lenguas utilizadas en el mundo están en peligro de desaparecer”.

La idea del Sunapakún le surgió en las primeras visitas a Sumapaz, donde se dio cuenta de que el aislamiento le había dado a los locales un acento y unos términos que no hacían parte del español regular, y que configuraban casi un dialecto. Sin embargo, no quiso que sus actores los imitaran, porque le parecía falso. Prefirió crear otro dialecto, de manera colectiva, que le ayudara a comunicar la dificultad de entendimiento.

Humanos, ante todo

“Es muy importante que aprendamos a reconocernos en el otro, a pesar de las diferencias; a ser empáticos, relacionarnos mejor y respetar. Pensamos solo en nosotros mismos y estamos generando un caos que nos ahoga, como país y cultura”, afirma Sandino.

Aunque la película, que tuvo su estreno mundial en el Festival Tallinn Black Nights - PÖFF de Estonia, se enfoca mucho en la realidad colombiana, no deja de abordar lo que esto significa para la subjetividad del personaje, quien, además de estar en soledad, se enfrenta a la falta de perspectivas en el campo, que es su hogar.

Otra pérdida es la de su padre, que empieza a deteriorarse, una situación que vivió el director y quiso incorporarla

Contexto de la Noticia

radiografía en busca de la inclusión

Para Sandino, los estándares de belleza en el cine son muy limitantes, cuando se trata de reflejar la totalidad de la condición humana. No se debería hablar en categorías de cine colombiano o cine queer, por ejemplo, sino que todos deberíamos poder vernos en la pantalla grande. En parte, esta opinión lo llevó a escoger a Sebastián Pii como el protagonista de su segundo largometraje, un fotógrafo que tiene Hallermann-Streiff, una condición que genera, principalmente, anomalías en el cráneo y que presentan menos de 100 personas en el planeta.

María Antonia Giraldo Rojas

Periodista cultural del área de Tendencias de EL COLOMBIANO.

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