Si lo recuerda, hace unos meses Anant Ambani, uno de los hombres más ricos de Asia, planteó trasladar 80 hipopótamos a Vantara, su centro de conservación en India, con la intención de evitar la eutanasia contemplada por el Ministerio de Ambiente para controlar la especie invasora. La iniciativa generó atención internacional, pero no avanzó hasta convertirse en una solicitud oficial.
Ahora, según pudo establecer El Espectador tras revisar las comunicaciones entre ambos gobiernos y consultar a Vantara y a investigadores que conocen el proceso, el traslado de los 80 hipopótamos de “Pablo Escobar” nunca fue radicado ante las autoridades competentes.
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El ofrecimiento se conoció hace aproximadamente cuatro meses, cuando Vantara manifestó su disposición de recibir a los animales y evitar su eutanasia. El Gobierno colombiano consultó entonces a la autoridad CITES de India sobre los requisitos para un eventual traslado. La respuesta fue que los hipopótamos podían ingresar si cumplían los permisos y certificaciones correspondientes, pero aclaró que no existía una solicitud de importación.
Con esa respuesta, el Ministerio de Ambiente en cabeza de Irene Vélez, pidió a Vantara presentar una propuesta técnica formal para iniciar la evaluación en ambos países. Sin embargo, esa solicitud nunca fue radicada.
Tras una visita de expertos de Vantara al Magdalena Medio en julio, el centro modificó el alcance de su propuesta. En respuesta escrita a El Espectador, aseguró que nunca tomó una decisión sobre el traslado de los hipopótamos y que tampoco presentó solicitudes para hacerlo.
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Ahora plantea dos alternativas: crear en Colombia un centro especializado para el cuidado de por vida de estos animales o estudiar su traslado a zonas de África donde la especie es nativa.
Ambas posibilidades son cuestionadas por investigadores colombianos. El biólogo Germán Jiménez considera que construir una instalación de ese tipo implicaría destinar territorio y recursos durante décadas para una especie invasora. La bióloga Nataly Castelblanco también advierte que mantener a los animales confinados no resolvería los efectos que ya producen sobre los ecosistemas.
El traslado a África genera otra preocupación. Los hipopótamos colombianos descendientes de cuatro ejemplares introducidos décadas atrás por el narcotraficante Pablo Escobar, presentan problemas de diversidad genética. Llevarlos a poblaciones silvestres africanas podría representar un riesgo para esas poblaciones.
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