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“Por un milímetro”: los relatos de periodista y conductor de Uber que se salvaron por segundos de la muerte en el terremoto

El periodista y docente Franklyn Molano contó a El Espectador cómo un fragmento de concreto cayó sobre el asiento donde estaba sentado segundos antes.

  • Este fue el Chevrolet Sail que fue aplastado por escombros que cayeron durante el terremoto. Fotos: Franklyn Molano - Instagram @juanortizperiodista_
    Este fue el Chevrolet Sail que fue aplastado por escombros que cayeron durante el terremoto. Fotos: Franklyn Molano - Instagram @juanortizperiodista_
Camilo Andrés López C

Digital - Alcance

hace 2 horas
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Entre las historias de dolor que dejó el terremoto que sacudió a Colombia, también hay relatos de personas que, por apenas segundos, lograron esquivar la tragedia. Una de ellas es la de Franklyn Molano, periodista, cronista y docente radicado en Pereira, quien narró su experiencia en una crónica publicada por el diario El Espectador.

Según relató Molano al citado medio, esa mañana se preparaba para salir de su apartamento, ubicado en el piso 13 de un edificio del centro de Pereira. El cielo estaba despejado y el sol brillaba con fuerza. Antes de salir, lavó los platos del desayuno, se cepilló los dientes y organizó su morral, en el que llevaba, entre otras cosas, dos libros de crónicas de los reconocidos autores Juan Miguel Álvarez y Leila Guerriero. Guardó su celular y sus gafas oscuras —necesarias por una condición de fotofobia que padece— y salió de su vivienda pasadas las 7:30 de la mañana.

De acuerdo con la crónica publicada por El Espectador, Molano solicitó un servicio de transporte a través de la aplicación Uber. Le respondió un conductor, quien manejaba un Chevrolet Sail de color gris, y acordó encontrarse con él en la esquina de la calle 17 con carrera sexta, en el centro de la ciudad. El conductor le indicó que llegaría en cuestión de minutos, tiempo que Molano aprovechó para bajar en el ascensor de su edificio y dirigirse al punto de encuentro.

Al llegar a la calle, según narró el propio Molano, se despidió del vigilante del edificio y se encontró con Ortiz en el lugar acordado. Subió al vehículo por la puerta delantera derecha y, apenas el carro avanzó un metro, se produjo un fuerte sacudón. El conductor, alarmado, le advirtió que estaba temblando con fuerza y le pidió que se bajara de inmediato.

Molano relató que, al salir del vehículo en medio del movimiento telúrico, sintió que el piso parecía gelatina y le resultaba imposible mantener el equilibrio. A su alrededor, la gente gritaba y el sonido de fragmentos de concreto estrellándose contra el pavimento se hacía cada vez más intenso.

“El carro se movía de forma brusca; abrí la puerta, me golpeé el hombro derecho con el marco y salí hacia la calle. Ambos salimos. El piso se movía, parecía gelatina, lodo; no lograba mantener el equilibrio. La gente gritaba: “¡Tiembla, tiembla! Es un temblor, Dios mío”. Solo escuchaba cómo el concreto caía y se estrellaba contra el asfalto: pugg, pugg, pugg, cada vez más fuerte, y de nuevo: pugg, pugg”, contó el periodista en su narración.

Fue en ese momento cuando, al girar el cuerpo en busca del vehículo del que acababa de bajarse, presenció el instante más crítico de su experiencia: una placa de concreto cayó directamente sobre el puesto del conductor, el mismo lugar donde él había estado sentado segundos antes, aplastándolo por completo. Según el testimonio recogido por El Espectador, el periodista solo alcanzó a pensar que se había salvado “por un milímetro”.

Junto al vehículo de Jhon Ortiz, otro carro quedó partido en dos por una roca de mayor tamaño, y un motociclista que circulaba por la zona alcanzó a ver cómo su moto era destruida por completo por los escombros que caían desde los edificios cercanos.

Justamente, el conductor del vehículo Chevrolet Sail fue entrevistado por el periodista Juan Ortiz, quien contó que “cuando miro a mi izquierda, se estaba desmoronando algo del edificio; le dije varias veces (al pasajero) ‘bajémonos, bajémonos”.

“Es la primera vez que paso por algo de esto. Estoy convencido de que fue un milagro porque fueron como 12 segundos para reaccionar. Gracias a Dios tomé la decisión de bajarme y decirle al compañero que se bajara”, añadió.

También contó que, tras reaccionar, rompió en llanto: “no es fácil trabajar tan duro y ver todo así. De eso depende mi trabajo. Estoy tratando de reunir plata con familiares y amigos, pero no es nada barato. Todo el total sería como 7 millones de pesos de latonería y pintura. Cosas eléctricas y otras cosas serían adicionales. Yo todavía estaba pagando el carro”, complementó.

El movimiento telúrico, según narró el periodista que iba de pasajero, tuvo una duración aproximada de un minuto con quince segundos, tiempo que describió como ensordecedor por el sonido constante de vidrios rotos, sirenas activadas y gritos de la gente a su alrededor. Una nube de polvo terminó por cubrir la escena antes de que las personas presentes pudieran dimensionar la magnitud de la devastación.

Según relató Molano a El Espectador, una vez pasado lo más crítico del temblor, intentó comunicarse con la asistente de la facultad donde trabaja, sin lograrlo por falta de señal. Posteriormente, logró contactar a una colega, a quien le envió fotografías del lugar y le contó que había estado dentro del vehículo afectado por la caída del fragmento de concreto.

Minutos después, de acuerdo con el relato original, recibió una llamada de su hermano Orlando, a quien también le compartió las imágenes y el relato de lo ocurrido. Según la crónica, ambos coincidieron en que se había tratado de un episodio que estuvo a punto de costarle la vida.

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Finalmente, Molano se encontró con Diana Lorena Ortega, profesora del programa de Comunicación Audiovisual y Digital, con quien se dirigió a un lugar despejado del centro de Pereira mientras las calles se llenaban de personas asustadas ante los escombros, vidrios y estructuras colapsadas.

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¿Quiénes son el pasajero y el conductor involucrados en la historia del vehículo aplastado en Pereira?
El pasajero es Franklyn Molano, periodista, cronista y docente universitario radicado en Pereira, mientras que el conductor del vehículo Chevrolet Sail gris del servicio de Uber es identificado en el relato como Jhon Ortiz.
¿En qué punto exacto de Pereira ocurrió el colapso de la estructura sobre el vehículo durante el temblor?
El incidente se registró en el centro de Pereira, específicamente en la esquina de la calle 17 con carrera sexta, punto acordado por el pasajero y el conductor para abordar el servicio de transporte.
¿Qué otros vehículos y personas resultaron afectados en la misma intersección de Pereira?
En la misma zona se registró un vehículo partido a la mitad por la caída de una roca de gran tamaño y una motocicleta destruida por completo tras el colapso de los escombros de los edificios adyacentes.

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