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Exigen dar con responsables del crimen de doña Blanca, una campesina de 72 años que murió tras ser hallada con signos de violencia sexual en Nariño

Doña Blanca salió a recoger leña y horas después fue encontrada desnuda, gravemente herida y con signos de violencia sexual en un potrero de Nariño. Días después murió en un hospital. Sus hijos exigen respuestas para saber quién la atacó.

  • Doña Blanca Emeria Pardo Rosero, campesina de 72 años, fue hallada en un potrero de San Bernardo, Nariño, con graves signos de violencia. Días después murió en un hospital de Pasto. Foto: Noticias Caracol
    Doña Blanca Emeria Pardo Rosero, campesina de 72 años, fue hallada en un potrero de San Bernardo, Nariño, con graves signos de violencia. Días después murió en un hospital de Pasto. Foto: Noticias Caracol
hace 1 hora
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La historia que hoy estremece a Nariño y duele en todo el país inició el viernes 29 de agosto. Doña Blanca Emeria Pardo Rosero salió muy temprano de su casa en la vereda Plazuelas, San Bernardo, alrededor de las 8:00 a. m., vistiendo su habitual ruana y portando un machete para recoger leña en un potrero de su propiedad.

Al regresar a las 5:00 p.m., su hija Marisol, quien vivía con ella y trabajaba como enfermera en un poblado cercano, no la encontró. La ausencia le preocupó y tras consultar con tíos y vecinos temiendo que su madre hubiese sufrido un tropiezo por la fragilidad de sus extremidades, iniciaron la búsqueda por los alrededores.

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Hacia las 7:00 p.m., la búsqueda terminó en una trágica escena a diez minutos a pie de la vivienda. Doña Blanca yacía desamparada en el suelo, desorientada, desnuda y víctima de hipotermia severa debido al clima helado de la montaña.

El reporte familiar y los videos grabados en el lugar del hallazgo mostraron un brutal ataque; la mujer de 72 años presentaba múltiples golpes en el rostro y cuerpo, laceraciones profundas y evidencias de haber sido arrastrada entre los matorrales con espinas, además de mordiscos en los senos y marcas de violencia en los brazos. En estado de shock y sin poder articular oraciones completas, doña Blanca solo alcanzaba a repetir entre sollozos: “No quiero” o “Déjenme”.

Socorrida por tíos y vecinos que la envolvieron en cobijas, Blanca fue llevada en ambulancia al puesto de salud de San Bernardo. El nivel de ultraje impactó al personal sanitario: “Hasta los enfermeros que atendieron a mi mamá lloraban al ver el estado en que la llevaron”, relató Jenny, otra de sus hijas. Tras la evaluación inicial, los médicos confirmaron a los familiares la presencia de signos de agresión sexual.

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¿Quién era Blanca Emeria, la mujer de 72 años que vivía del campo en Nariño?

Antes de que la violencia irrumpiera en ese paraje rural, ubicado a tres horas de Pasto, la vida de Blanca Emeria se caracterizó por la dedicación y el trabajo. Madre de seis hijos, asumió en soledad la crianza del hogar en una humilde vivienda campesina. Para sacar adelante a su familia, comercializó empanadas de guiso durante años y, tiempo después, se enfocó en el ordeño y en la producción artesanal de quesos.

A su avanzada edad, Doña Blanca mantenía una vida activa e independiente. De hecho, ni los percances de salud la paraban. Según relataron sus hijos a diferentes medios nacionales, en mayo se había fracturado una muñeca al tropezar mientras alimentaba a sus patos y, veinte días después, en junio, fue atropellada por una motocicleta cuando hacía una entrega de queso.

“Con mis hermanos no sabíamos cómo amarrarla porque era muy necia para quedarse quieta; ella decía que si llegaba a quedar inactiva, eso no sería vida para ella”, relató su hija Jenny Pardo.

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Preocupada por estos accidentes, Jenny viajó desde Bogotá en agosto tras un trayecto de 20 horas en chiva. Durante seis días compartieron momentos memorables, visitaron el Santuario de Las Lajas y sostuvieron extensas pláticas nocturnas. La última llamada telefónica entre ambas ocurrió un miércoles a las 8:00 p.m.. Entre risas, doña Blanca le comentó que estaba juntando tres panales de huevos criollos para enviárselos a Bogotá y le dio la bendición. Sería la última ocasión en que escucharían su voz lúcida.

La familia de Doña Blanca sigue buscando respuestas por el feminicidio en San Bernardo

Ante la inestabilidad de sus signos vitales y el deterioro del cuadro asistencial, fue remitida de urgencia al Hospital San Pedro de Pasto. Sus hijos viajaron desde Bogotá para acompañarla. En la unidad hospitalaria, Jenny logró tomar las manos tiesas y frías de su madre para hacerle una promesa final: “Le prometí a mi mamá que vamos a encontrar a las personas que le hicieron esto y que vamos a levantar la mano cada vez que sea necesario”.

A las 8:30 p.m. del domingo 30 de agosto, tras 20 minutos infructuosos de reanimación médica, Doña Blanca falleció a causa de las complicaciones derivadas de las lesiones, la hipotermia y múltiples infecciones: “Mi mamá no murió, a mi mamá la mataron”, denunció Jenny en el pódcast Vamos pa’ eso, exigiendo el avance de las pesquisas a cargo del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía: “Ha pasado un mes y créeme que no dormimos pensando quién fue el que le arrebató la vida a mi mamá de esa manera”, agregó.

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La vereda Plazuelas —un paraje remoto donde solo hay seis casas alrededor y no existen cámaras de seguridad ni testigos presenciales— mantiene el hermetismo mientras transcurren las semanas sin personas capturadas ni sospechosos vinculados.

Para Jenny, la incertidumbre persiste porque la persona que habría atacado a su madre sigue libre: “Es como un fantasma, no sé, pero es que una persona le hizo eso a mi mamá y está suelta”, expresó. “Si todos nos conocíamos en la vereda, ¿quién fue la persona tan desalmada que se atrevió a ultrajar a mi mamá, una mujer de 72 años? (...) Estamos con la incógnita ahí... no hay respuesta, no hay respuesta”, agregó.

Ante la falta de respuestas, Jenny aseguró que continuará exigiendo justicia por su madre: “Hoy estamos levantando la mano por mi mamá, mi mamá fue asesinada brutalmente... esperemos que las autoridades hagan justicia”.

El feminicidio de Doña Blanca se suma a una preocupante radiografía de violencia de género en el suroccidente colombiano. De acuerdo con alertas de la Defensoría del Pueblo, entre enero y julio de 2026 Nariño registró 17 feminicidios, alcanzando una tasa de 1,94 casos por cada 100.000 mujeres y posicionándolo como el cuarto departamento con mayor incidencia en el país. Entre tanto, los pobladores de San Bernardo marchan en velatones exigiendo que la memoria de Doña Blanca no quede sepultada en el olvido institucional.

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