El uso del polígrafo en la Presidencia no nació con Laura Sarabia ni con el escándalo de Marelbys Meza.
Un antecedente ocurrido durante el gobierno de Iván Duque revela que, en 2020, personal del servicio doméstico y enfermeras que trabajaban para el padre de la entonces vicepresidenta Marta Lucía Ramírez también fueron trasladadas en un vehículo oficial hasta una sala de poligrafía ubicada frente a la Casa de Nariño, para responder por la desaparición de alimentos, ropa y $20.000 en efectivo.
La revelación, publicada por Cambio, introduce un nuevo elemento en la controversia judicial que rodea a Laura Sarabia: el uso de instalaciones y recursos oficiales para someter a trabajadores particulares a pruebas de polígrafo no habría sido una práctica exclusiva del gobierno de Gustavo Petro.
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En el episodio ocurrido durante la administración Duque, cuando fueron examinadas tres enfermeras —Luz Duarte, Lina Marcela Burbano y Cesia Rodelo— y una trabajadora doméstica, Dily Banquett.
Todas prestaban sus servicios a Álvaro Ramírez Suárez, padre de Marta Lucía Ramírez, cuando se reportó la desaparición de algunos alimentos, prendas de vestir y $20.000 de su residencia.
Una de las trabajadoras aceptó hablar con Cambio bajo la condición de que su identidad permaneciera reservada. Según su relato, nunca sintió que estuviera obligada a someterse al examen y decidió hacerlo porque, en ese momento, ya se habían reportado varias pérdidas en la vivienda. Lo resumió así: “porque se venían perdiendo las cosas”.
La empleada explicó que, antes de la prueba, le indicaron que podía negarse a realizarla sin que eso le generara consecuencias. Aun así, el procedimiento implicó el uso de recursos públicos, entre ellos equipos y personal oficial, para indagar, por fuera de un proceso judicial, las sospechas sobre pequeños hurtos ocurridos en la casa del padre de la entonces vicepresidenta.
Asunto que nada tiene que ver con la seguridad nacional. Sobre los resultados del examen, la trabajadora aseguró: “A muchas no nos fue bien en el resultado, pero en ningún momento se usó la prueba para despedir a alguien, no. Todas seguimos trabajando, hasta que cada una tomó la decisión de no continuar trabajando en ese lugar”.
La versión contrasta parcialmente con el relato de una de sus compañeras, la enfermera Luz Duarte, quien aseguró que las otras tres mujeres dejaron de trabajar pocos días después de realizarse el polígrafo.
Sin embargo, aclaró que, según lo que conoció, las salidas se produjeron por razones personales y no como consecuencia directa de los resultados. “Yo me retiré con ellas después del polígrafo por las fechas que empezó la pandemia. Renuncié voluntariamente, no recuerdo cuántos días después”, afirmó Duarte.
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La enfermera también sostuvo que nunca se sintió presionada para presentar el examen. Relató que las cuatro mujeres fueron recogidas en un vehículo oficial y trasladadas hasta la sala de poligrafía, donde, según dijo, las preguntas relacionadas con el hurto no le resultaron extrañas.
“Es la única vez en mi vida que he presentado eso; me pareció con normal tranquilidad las preguntas, me explicaron antes qué funcionamiento tenía y ya, duró 40 minutos tal vez. La verdad, no sé cómo salieron los resultados. No me sentí bajo presión, fue un requerimiento por el trabajo”, señaló.
Según un documento conocido por Cambio, los resultados de las pruebas señalaron que las trabajadoras habrían tomado los elementos reportados como desaparecidos. Aunque no fueron despedidas inmediatamente, tres de ellas terminaron renunciando tiempo después.
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El antecedente cobra especial fuerza porque llega en medio del proceso penal contra Sarabia y después de que el entonces fiscal general Francisco Barbosa cuestionara duramente el uso de recursos de inteligencia del Estado para investigar la pérdida de una maleta con dinero que involucraba a Marelbys Meza, antigua niñera del hijo de la exfuncionaria.
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