De sus 45 años de vida, los últimos 38 transcurrieron para Eber Ledesma como pescador y piangüero en las costas de Tumaco. Pero desde hace 15 días la tristeza lo invade al punto de hacerlo llorar viendo como una capa negra y espesa de petróleo destruye muchos años de trabajo.
Es reconocido en su trabajo de recolectar la piangua en los manglares, un molusco que da sustento a miles de personas en la costa pacífica nariñense. Y también lo consideran un guardián por enseñar a las comunidades a conservar estos ecosistemas. “Aprendí el oficio de mis padres a los siete años y luego me especialicé cuando la contaminación empezó a destruirlo y estaba en riesgo nuestra forma de vida”, recuerda.
Por su vida entera en los mangles, Eber teme que el daño ambiental sea irreparable tras ver teñida de negro la zona de manglar de Tumaco: “Es el peor desastre que he visto, no tenemos cómo sostenernos si todo está lleno de petróleo. Perdimos 12 años de trabajo cuando esa gente hizo este mal”.