Remover 100.000 metros cúbicos de tierra en un plazo de un mes es la tarea que el Invías tiene para dar paso en la vía Medellín-Quibdó, tras el derrumbe del pasado 9 de junio en el que murieron 11 personas y dos continúan desaparecidas.
Según reveló Carlos García, director de Invías, el tiempo que establecieron desde el instituto para remover el inmenso derrumbe es adecuado, aunque el contratista pidió más. El funcionario se comprometió además a revisar continuamente los avances, advirtiendo que el costo de la remoción del talud valdría entre 2.000 y 3.000 millones de pesos.
“Hay que hacer la remoción con extremo cuidado, vamos a iniciar desde la parte superior de la montaña y desde ahí se empezará a bajar. Necesitamos hacer esto con todo el cuidado para evitar afectaciones sobre el río Atrato que es el que provee de agua a muchas comunidades que se encuentran aguas abajo del deslizamiento en dirección al municipio de Quibdó”, explicó García.
Añadió que se llegó a un acuerdo para terminar las tareas de búsqueda y rescate de manera manual, pues aunque dos personas continúan desaparecidas, “era necesario comenzar los trabajos con la maquinaria. No hemos abandonado la búsqueda y rescate, pero era necesario meter máquinas con el propósito de dar paso en la vía”.
Indicó que el contratista tiene todos los recursos, no solamente económicos sino también en maquinaria, para que el restablecimiento del paso sea rápido. “No dependemos de urgencia manifiesta ni de desarrollar nuevos contratos. Con el que tenemos actualmente tenemos garantizada la ejecución del movimiento de tierra. Además se están adelantando los estudios geotécnicos que permitan determinar cuál es la solución para la estabilidad de taludes y manejo de aguas que se tienen que hacer”. Finalmente, García anunció que el 16 de julio regresará a Quibdó para hacer seguimiento con la mesa de infraestructura.
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