Con un rotundo no el expresidente y ahora senador Álvaro Uribe respondió a la invitación del presidente Juan Manuel Santos a reunirse para trabajar unidos “en la construcción de un país mejor”.
En su respuesta, Uribe dijo que sentarse a dialogar es inútil para abordar temas ya resueltos. “Cuando el crimen es campeón el perdón y la reconciliación corren el riesgo de no ser sinceros y la paz sin justicia corre el riesgo de no ser paz”, concluyó el exmandantario en su respuesta, casi inmediata, al Jefe de Estado.
Ese no rotundo de Uribe a Santos, fue vaticinado por expertos que, conociendo otros intentos de acercamientos entre ambos personajes, acertaron al aseverar que esa iniciativa no prosperaría.
Invitaciones frustradas
Aunque varios sectores aseguran que el expresidente tiene razón al advertir lo tardío para hablar de un proceso de paz casi resuelto, este no ha sido el único intento de acercamiento de Santos con su antecesor.
El 20 de octubre de 2014 el actual Jefe de Estado invitó a Uribe, a través de su cuenta en Twitter, a hablar “de paz con criterio patriótico”; además dijo: “si el presidente Uribe quiere venir aquí al Palacio será bienvenido para discutir los asuntos primordiales de la Nación, entre ellos el más importante: la paz”. Para esa fecha Uribe había presentado 52 inconformidades sobre los tres acuerdos alcanzados hasta ese momento.
Después, el 29 de enero de 2016 Juan Manuel Santos invitó a Uribe a acompañarlo al aniversario del Plan Colombia en la Casa Blanca junto con el presidente de EE. UU., Barack Obama, y recibió otra negativa.
El 12 de febrero de 2016 el expresidente de Uruguay, José Mujica, fungió como intermediario e invitó a ambos mandatarios a reunirse en una de las “montañas más hermosas” de Colombia “para que miren lejos y sueñen en el mundo en el cual ya no van a estar y que tengan la altura, a pesar de todos los pesares, de darse la mano”.
De inmediato Santos respondió en su Twitter: “expresidente José Mujica, estoy listo para reunirme con @AlvaroUribeVel en cualquier montaña. Dígame cuál y cuándo”. Sin embargo, Uribe no contestó.
Además de Mujica, otros líderes han intercedido para mejorar las relaciones Uribe- Santos: Ban Ki-moon, secretario General de la ONU; el exsecretario de ese organismo, Kofi Annan; el embajador de EE. UU. en Bogotá, Kevin Whitaker; el exvicepresidente de la República, Angelino Garzón; la Conferencia Episcopal; el procurador, Alejandro Ordóñez, y el exministro Álvaro Leyva. Incluso “Timochenko” invitó a Álvaro Uribe a La Habana para hablar del proceso de paz, pero la respuesta fue la misma: silencio o no rotundo.
Sin consenso no habrá paz
El excomisionado de Paz, Camilo Gómez, dice que para que un proceso de paz sea legítimo, más allá de un referendo, es necesario consenso político nacional, como ocurrió en negociaciones con guerrillas extintas.
Según Gómez, el consenso no debe ser solo con Uribe sino con la mitad del país que él representa. “Tenemos que ponernos de acuerdo de esta parte de la mesa, que la guerrilla vea a Colombia unida, pero sólo será posible si aún se pueden hacer cambios a los acuerdos, pero eso ya es tarde”.
Por el contrario, Alejo Vargas, director del Centro de pensamiento de la Universidad Nacional, expresa que aunque lo ideal sería el consenso, este proceso cuenta con las garantías para funcionar sin él.
En palabras de Vargas, son muchas más las cercanías entre Santos y Uribe que las diferencias, pero esto se volvió una “enemistad personal”, más allá del proceso de paz.
Con la mira en las elecciones
Además de lo agitada que será la campaña por el plebiscito, los analistas coinciden en que esa falta de consenso afectará las próximas elecciones presidenciales.
Para Gómez, “un cambio de Gobierno hacia otra tendencia política podría llamar a un plebiscito para llevar atrás lo acordado”.
En ese sentido, Jaime Jaramillo Panesso, exasesor de Paz de Antioquia, ve en la posición de Uribe una postura ética que el senador mantendrá para no afectar la opinión pública que está a su favor, y de esa manera tendrá fortaleza para que su posición se enfrente al candidato presidencial del Gobierno, que en sus palabras, podría ser Humberto de la Calle.