No son uno, ni dos ni tres. Son seis los congresistas de las entrañas del petrismo que podrían perder –por decisión judicial– su curul en el Capitolio en cuestión de meses. Esto, de entrada, tiene en alerta a la Casa de Nariño porque le quitaría parte de los voceros más notables que tiene el presidente Gustavo Petro en el Congreso.
Las curules de los senadores María José Pizarro, Wilson Arias y César Pachón están prendiendo de un hilo –de hecho este último ya está temporalmente por fuera– por las demandas de doble militancia que están en curso en su contra en el Consejo de Estado; algunos de los expedientes, además, incluyen posibles irregularidades en la campaña.
Pizarro es de la entraña del mandatario y, desde este jueves, negociadora de paz con el ELN. Es hija del fallecido comandante del M-19 Carlos Pizarro Gómez, fue quien le puso la banda presidencial en la posesión del 7 de agosto y estuvo en su campaña por la Casa de Nariño desde el día uno. Sin embargo, contra su elección hay una demanda en trámite que alega que ella y su hermana, la representante María del Mar Pizarro, no pueden militar en el mismo movimiento político al ser hermanas de sangre.
El caso de Pachón también toca las normas que detallan el funcionamiento de la política, pero que al parecer el senador se le habrían olvidado en plena campaña. El cacique campesino fue suspendido de su escaño por una demanda por doble militancia. Esto, debido a que tenía el aval del partido Mais (que tenía su propia candidata a la Presidencia, Arelis Uriana) él decidió respalda a Petro en la campaña. ¿Traicionó a la mujer líder de su partido?
Esa misma irregularidad es la que se le investiga a Wilson Arias, contra quien también hay un proceso que revisa si hubo irregularidades en su candidatura porque, si bien pertenecía al Polo respaldó la campaña del Pacto Histórico a la Presidencia.
Todo indica que la combinación de movimientos políticos de izquierda que logró el mandatario para conformar su Pacto por la Presidencia es lo que tiene tambaleando los asientos de sus principales aliados. No obstante, en ese riesgo que asumió el Ejecutivo también hay cuestiones de salud que se le salen de las manos a la Casa de Nariño.
El presidente del Senado, Roy Barreras, anunció que se retirará del Congreso en cuestión de meses. Es más, el congresista alista su retiro de la política para centrar su tiempo en el cuidado de su salud, pues actualmente está recibiendo tratamiento contra un cáncer.
El número dos de Petro en el Senado, Gustavo Bolívar, también va a dar un paso al costado para volver al mercado de las telenovelas y promete que hará una película que se llamaría Amor a primera línea, relacionada con la historia de las protestas del Paro Nacional y, posiblemente, la expulsión de una ciudadana alemana durante estas.
El presidente de la Cámara, David Racero, aseguró esta semana que le “quieren quitar” la curul a él y al resto de congresistas del Pacto Histórico. “Lo que no pudieron hacer por vía política, en las urnas; ahora lo pretenden hacer con argucias jurídicas. Nos quieren quitar la curul a la mayoría de los congresistas del Pacto Histórico disque por ‘doble militancia’, cuando hicimos campaña dentro de una coalición”, cuestionó Racero.
Que eso suceda, o no, dependerá de las determinaciones que tome el Consejo de Estado. ¿Petro tiene en riesgo a todos sus coequiperos?