La investidura de Gustavo Malo Fernández como magistrado de la Corte Suprema de Justicia estará en juego desde hoy por la Cámara de Representantes, donde estudiarán las conclusiones de la Comisión de Acusaciones frente a la actuación del togado en el escándalo de corrupción del cartel de la toga.
La plenaria de la corporación decidirá si hay méritos para acusarlo ante el Senado por cinco delitos: concierto para delinquir, cohecho, prevaricato por omisión, prevaricato por acción y utilización de asunto sometido a reserva.
De llegar al Senado, lo pone a una decisión de ser el segundo magistrado en la historia en ser suspendido de su dignidad por el Congreso. El primero fue Jorge Pretelt en 2016 (ver Proceso).