Carlos Tuberquia Moreno, alias “Nicolás”, era el prestidigitador del Clan del Golfo. Su mente criminal manejaba los hilos del cartel del narcotráfico más poderoso del país, mientras su jefe Dairo Úsuga (“Otoniel”) se ocultaba de la persecución estatal en el monte. Por eso cuando los comandos de la Policía golpearon la puerta de su finca escondite, en el municipio antioqueño de San Rafael, todos entendieron que había llegado el fin de una era en la lucha contra esta organización.
“Nicolás” era el último miembro del estado mayor de esa jerarquía que quedaba. Una selecta cúpula de cinco patrones que estaba vigente desde 2013, y tenía el poder para regentar a una estructura de cuatro bloques divididos en 38 frentes, 3.800 hombres con redes en 20...